Consejo de Seguridad de la ONU analiza la situación en Oriente MedioEl Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas analizó la situación en Oriente Medio durante su 10222.ª sesión, celebrada el 15 de septiembre de 2026.

El Consejo de Seguridad Yemen analizó durante su 10222.ª sesión la situación en el país, la creciente tensión en la costa del Mar Rojo y los riesgos que plantea la evolución de los acontecimientos para la navegación internacional.

La 10222.ª sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas analizó el deterioro de la situación en Yemen, los enfrentamientos en la costa del Mar Rojo y la creciente preocupación por la seguridad del estrecho de Bab el Mandeb. La ONU también advirtió sobre las consecuencias humanitarias y económicas de una nueva escalada en una región atravesada por importantes rutas marítimas y energéticas.

El Consejo de Seguridad analiza la escalada en Yemen

La situación en Yemen volvió a ocupar el centro de la agenda del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas durante la 10222.ª sesión, celebrada el 15 de septiembre de 2026. La reunión estuvo marcada por los informes sobre la intensificación de los combates en la costa occidental del país, el avance de los hutíes hacia el estrecho de Bab el Mandeb y las consecuencias que el deterioro de la seguridad puede generar sobre la población civil, la navegación y el comercio internacional.

Durante la sesión, el secretario general adjunto para Asuntos Políticos, Consolidación de la Paz y Operaciones de Paz, Khaled Khiari, describió la situación en Bab el Mandeb como cada vez más volátil. Según su exposición, los combates se intensificaron en la costa occidental de Yemen después de la presentación realizada por el enviado especial el 10 de septiembre. También señaló que los hutíes habían avanzado hacia la zona del estrecho y tomado varias islas en el sur del Mar Rojo, de acuerdo con la información disponible durante la reunión.

Bab el Mandeb, un punto estratégico para la navegación

Bab el Mandeb, punto estratégico para la navegación en el Mar Rojo
El estrecho de Bab el Mandeb conecta el Mar Rojo con el golfo de Adén y constituye una ruta estratégica para la navegación internacional.

La preocupación expresada ante el Consejo de Seguridad no se limita al territorio yemení. Bab el Mandeb constituye una vía marítima estratégica para las comunicaciones comerciales entre el Mar Rojo y el océano Índico, por lo que cualquier interrupción prolongada puede repercutir sobre las cadenas internacionales de suministro.

Khiari señaló que, hasta ese momento, el tráfico comercial no se había visto afectado, aunque el avance de los hutíes generaba preocupación en los mercados, especialmente debido a la situación paralela en el estrecho de Ormuz. El funcionario de Naciones Unidas reclamó que se respeten la navegación y la libertad de navegación en el Mar Rojo y Bab el Mandeb conforme al derecho internacional y las resoluciones del Consejo de Seguridad.

La situación en Yemen también se analiza en un contexto regional marcado por la preocupación sobre la seguridad de las principales rutas marítimas y energéticas. Cualquier nueva interrupción del tránsito comercial puede generar efectos sobre el abastecimiento, los costos del transporte y los mercados internacionales, especialmente en una región donde el estrecho de Ormuz constituye otro punto estratégico para el comercio energético. En este sentido, FM LUZU ya abordó los riesgos para el tránsito de petroleros y la seguridad energética en la región.

La cuestión marítima apareció también en las intervenciones de distintos miembros del Consejo. China sostuvo que el Mar Rojo y Bab el Mandeb constituyen un corredor fundamental para el comercio y la energía internacional y señaló que el derecho de los buques mercantes a atravesar esas aguas está protegido por el derecho internacional. Al mismo tiempo, planteó la necesidad de reducir las hostilidades y regresar a la vía de las negociaciones.

La escalada alcanza a Arabia Saudita

La sesión también abordó los ataques registrados contra territorio e infraestructura de Arabia Saudita.

Según la información presentada ante el Consejo, el 14 de septiembre se habían registrado ataques con misiles y drones que provocaron heridos y daños en viviendas. También se informó sobre ataques contra un oleoducto saudí, cuya interrupción obligó a realizar tareas de reparación.

Khiari expresó preocupación por la extensión de la inestabilidad a distintas vías marítimas de la región y destacó que la situación de Ormuz constituye otro elemento de riesgo. Según su exposición, una escalada en estos corredores puede tener efectos sobre los mercados energéticos, la seguridad alimentaria y las economías de países situados lejos de Oriente Medio.

La delegación de Panamá planteó una preocupación similar. Advirtió que, después de meses de disrupciones y presiones sobre rutas de navegación importantes, una nueva interrupción podría generar efectos adicionales sobre el comercio internacional, las cadenas de suministro y la economía global.

Más de 100.000 personas desplazadas

La dimensión humanitaria fue otro de los principales puntos tratados durante la reunión.

Khiari informó que, desde el comienzo de septiembre, al menos 125.000 personas habían sido desplazadas dentro de Yemen, de acuerdo con datos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA). En el mismo período, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU registraba 40 víctimas civiles: ocho personas fallecidas y 32 heridas.

Los datos presentados por otras delegaciones mostraron variaciones según el momento y la fuente utilizada. Letonia, por ejemplo, citó información de la Organización Internacional para las Migraciones según la cual más de 93.000 personas habían sido desplazadas como consecuencia de la intensificación de las hostilidades, mientras que más de 2.000 personas habían llegado a las costas septentrionales de Yibuti huyendo de la violencia.

Dinamarca señaló, a su vez, que más de 125.000 personas habían sido desplazadas durante las dos semanas anteriores y advirtió sobre el impacto de la escalada en una población que ya atraviesa una prolongada crisis humanitaria. Según la delegación danesa, más de 22 millones de personas necesitaban asistencia humanitaria.

Preocupación por la libertad de navegación

La seguridad de los buques comerciales ocupó un lugar central en las intervenciones.

El Reino Unido sostuvo que el avance de los hutíes hacia la costa del Mar Rojo y los alrededores de Bab el Mandeb constituye una amenaza para una de las principales rutas de navegación internacional. Grecia, por su parte, destacó la importancia del estrecho para el comercio y el transporte de energía y reclamó que se preserve la circulación segura de los buques comerciales.

Desde Rusia se señaló que las consecuencias del conflicto están comenzando a superar las fronteras de Yemen y afectan a la seguridad marítima en el Mar Rojo y Bab el Mandeb. La delegación rusa también sostuvo que la navegación libre y segura resulta necesaria tanto para el comercio como para el suministro humanitario.

El debate mostró así una coincidencia general sobre la importancia de mantener abiertos los corredores marítimos, aunque las delegaciones expresaron distintas posiciones respecto de las causas de la escalada y de las medidas necesarias para enfrentarla.

Yemen pide una respuesta internacional

El representante de Yemen presentó ante el Consejo una interpretación particularmente crítica de la situación y pidió una respuesta internacional frente al avance de los hutíes.

La delegación yemení sostuvo que Bab el Mandeb debe ser considerado una cuestión que excede las fronteras nacionales debido a su importancia para el comercio y la navegación mundial. También reclamó la aplicación de las resoluciones del Consejo de Seguridad relacionadas con Yemen y el fortalecimiento de las capacidades estatales para proteger puertos, costas y corredores marítimos.

Yemen pidió además medidas para impedir la llegada de armas, tecnología, conocimientos y financiamiento a los hutíes, así como asistencia para atender las crecientes necesidades humanitarias de la población desplazada.

La delegación también hizo referencia al reclutamiento de menores y presentó ante el Consejo el caso de un niño de 11 años, al que identificó como Mohammed Ali Jassar, como ejemplo de las consecuencias que el conflicto está teniendo sobre la infancia.

El riesgo de una crisis regional

El debate del Consejo de Seguridad mostró que la situación de Yemen está siendo observada no solamente desde la perspectiva de la guerra interna, sino también por sus posibles efectos regionales.

La costa occidental de Yemen, Bab el Mandeb, el Mar Rojo y el estrecho de Ormuz forman parte de un entramado de rutas marítimas y energéticas cuya estabilidad tiene consecuencias más allá de Oriente Medio. Durante la sesión, distintos países señalaron que una mayor interrupción de esas vías podría incrementar los costos del transporte y afectar el abastecimiento de energía, alimentos y otros bienes.

La ONU, mientras tanto, insistió en la necesidad de reducir las tensiones, proteger a la población civil y preservar la libertad de navegación. Khaled Khiari pidió que las partes eviten una nueva escalada y prioricen el diálogo político con Naciones Unidas para alcanzar una solución negociada.

La sesión dejó expuesta una situación compleja: mientras continúan los enfrentamientos en Yemen y aumentan los desplazamientos de población, la preocupación internacional se concentra también en la seguridad de uno de los principales corredores marítimos de la región y en las posibles consecuencias de una nueva interrupción para el comercio y los mercados energéticos.

Redacción FM LUZU 92,3 MHz

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