
El presidente Javier Milei citó un estudio académico para respaldar su visión sobre la inflación, pero el propio autor del trabajo salió a corregirlo públicamente y dejó en evidencia una fuerte diferencia de interpretación.
El episodio ocurrió tras conocerse el dato de inflación de marzo, que se ubicó en 3,4%. El mandatario calificó la cifra como “repugnante” y difundió en redes sociales un análisis que consideró favorable a su postura económica.

El origen de la polémica
El contenido compartido por el Presidente hacía referencia a un estudio del economista Fernando Morra, exfuncionario del Ministerio de Economía.
El trabajo analiza más de 100 experiencias internacionales de desinflación. Milei interpretó que esos casos respaldaban una visión estrictamente monetaria del fenómeno inflacionario.
La respuesta del autor
Sin embargo, el propio Morra intervino para aclarar el sentido del estudio.
Según explicó, la evidencia muestra que los procesos exitosos de baja de inflación no dependen solo de factores monetarios. También incluyen políticas de ingresos, mejoras salariales y crecimiento económico.
La respuesta del economista marcó un contraste directo con la interpretación difundida por el Gobierno.
Contexto económico y proyecciones
El cruce se produce en un escenario donde las previsiones oficiales quedaron bajo presión. El Presupuesto 2026 proyectaba una inflación anual del 10%, un objetivo que luce difícil tras los primeros meses del año.
Además, persisten diferencias en torno a qué indicadores reflejan mejor la evolución de precios, especialmente entre inflación mayorista y minorista.
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Debate de fondo
Más allá del episodio puntual, el caso reabre una discusión más amplia sobre cómo abordar la inflación en Argentina.
Mientras el Gobierno sostiene un enfoque centrado en la política monetaria, otros economistas plantean la necesidad de incorporar variables adicionales para lograr una estabilización sostenida.
El cruce entre el Presidente y el autor del estudio expone las tensiones dentro del debate económico actual.
También deja en evidencia un punto clave: en economía, la interpretación de los datos puede ser tan relevante como los datos mismos.