La última fotografía de los mercados de este viernes combina estabilidad cambiaria en la Argentina, un riesgo país todavía elevado, señales mixtas en Wall Street y una nueva disputa entre inflación, tasas y crecimiento. Mientras Nvidia sostiene el protagonismo de la inteligencia artificial, la Reserva Federal vuelve a poner sobre la mesa la posibilidad de tasas más altas. En el frente energético, el Brent permanece cerca de los US$90 por barril y la situación del estrecho de Ormuz continúa condicionando las expectativas globales.
La jornada financiera termina con un mercado que, lejos de ofrecer una señal única, obliga a mirar varias pantallas al mismo tiempo. En Buenos Aires, el dólar oficial mantiene una relativa estabilidad, pero los bonos soberanos continúan reflejando una percepción de riesgo elevada. En Nueva York, las acciones avanzan con moderación después del fuerte impulso que produjo Nvidia, aunque el discurso del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, volvió a recordarles a los inversores que la lucha contra la inflación todavía no terminó. Y en el mercado energético, cada movimiento diplomático alrededor del estrecho de Ormuz puede traducirse en cuestión de horas en una variación del precio del petróleo.
Los valores internacionales consignados corresponden a la fotografía del mercado al momento de nuestra edición y no necesariamente representan los cierres definitivos de Wall Street.
En la Argentina, el Banco Nación informó este viernes una cotización de $1.485 para la compra y $1.535 para la venta del dólar estadounidense, con actualización a las 15:03. El euro se ubicó en $1.710 comprador y $1.810 vendedor, mientras que el real brasileño cotizó a $283 por cada 100 unidades para la compra y $305 para la venta.
La estabilidad del dólar oficial convive, sin embargo, con un mercado financiero que continúa mostrando señales de cautela. El riesgo país elaborado por JPMorgan se ubicó alrededor de los 509 puntos básicos en la jornada previa, después de una mejora de 11 unidades, pero permaneció cerca de la barrera de los 500 puntos que se ha convertido en una referencia psicológica para los inversores.
El número importa porque el riesgo país representa el sobrecosto que los mercados exigen para financiar a la Argentina frente al rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense. Después de haber llegado a niveles mucho más bajos durante el año, el indicador volvió a escalar con fuerza durante agosto y llegó a superar los 530 puntos en una de las jornadas más negativas del mes.
Por eso, detrás de una cotización relativamente tranquila del dólar existe otra discusión que resulta mucho más profunda: la capacidad de la Argentina para recuperar plenamente el acceso al crédito internacional a costos razonables.
En las pantallas internacionales, la fotografía también es compleja. El S&P 500 aparecía con una baja de 0,39%, mientras el IBEX 35 avanzaba 0,81%. El índice dólar mostraba una suba de 0,59% y el VIX, conocido como el índice del miedo de Wall Street, avanzaba 0,97%.
Entre las acciones observadas, Apple registraba una mejora de 1,47%, Banco Santander avanzaba 1,36%, mientras que Grupo Galicia retrocedía 1,81%. El comportamiento dispar muestra que el mercado continúa discriminando entre sectores y compañías, aun dentro de una misma rueda.
Pero la gran historia de Wall Street durante estas horas vuelve a ser la inteligencia artificial.
Nvidia había dado el jueves un fuerte impulso al mercado después de presentar una previsión de ingresos que reforzó las expectativas sobre la continuidad del ciclo de inversión en inteligencia artificial. Sus acciones llegaron a subir 8,7%, mientras el Nasdaq avanzó 1,57%, el S&P 500 ganó 0,72% y el Dow Jones sumó 0,20%.
La compañía proyectó un crecimiento de ingresos del 70% para 2027, una previsión que superó ampliamente las estimaciones que manejaba el mercado. La reacción fue suficiente para volver a colocar a Nvidia en el centro de una pregunta que ya excede a una sola empresa: cuánto tiempo puede sostenerse el gigantesco ciclo de inversión mundial en inteligencia artificial.
Sin embargo, este viernes apareció otro protagonista.
El discurso de Kevin Warsh en el simposio de Jackson Hole volvió a colocar la inflación en el centro de la escena. El titular de la Reserva Federal dejó abierta la posibilidad de que el organismo mantenga una postura más dura si los precios no muestran una convergencia convincente hacia el objetivo del 2%.
La reacción de los mercados fue inmediata. Según Reuters, la probabilidad implícita de una suba de tasas de la Fed en septiembre pasó del 35,4% al 55,7% después de las declaraciones de Warsh. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a dos años llegó a 4,312%, mientras el dólar se fortaleció.
Wall Street, de esta manera, queda atrapado entre dos fuerzas. Por un lado, los resultados de las grandes compañías tecnológicas y el crecimiento de la inteligencia artificial sostienen el apetito por las acciones. Por otro, una política monetaria más restrictiva eleva el costo del dinero y obliga a revisar las valuaciones de empresas cuyo precio depende en buena medida de expectativas de crecimiento futuro.
La jornada del viernes reflejaba esa tensión. Reuters registró avances moderados de 0,30% para el Dow Jones, 0,38% para el S&P 500 y 0,41% para el Nasdaq.
Mientras tanto, en el mercado de materias primas, el petróleo continúa siendo una de las variables más sensibles a la situación geopolítica.
El Brent, referencia internacional, se mantenía alrededor de los US$89,40 por barril, mientras el crudo estadounidense se ubicaba cerca de los US$83.
La caída respecto de los máximos alcanzados durante las etapas más tensas del conflicto está relacionada, entre otros factores, con las señales que llegan desde el Golfo Pérsico. Pero sería apresurado interpretar ese descenso como el final del riesgo energético.
El estrecho de Ormuz continúa en el centro de la discusión.
Durante las últimas horas, Qatar intensificó sus contactos con Irán y se discutió un proyecto para establecer un corredor marítimo temporal a través del estrecho, acompañado por trabajos destinados a despejar de minas determinadas zonas de la vía navegable. Qatar confirmó oficialmente que las conversaciones incluyeron la necesidad de reducir las tensiones y crear condiciones para reanudar el diálogo.
El dato es especialmente relevante para el mercado petrolero porque Ormuz no es simplemente un punto geográfico. Es una de las arterias fundamentales del comercio energético mundial y cualquier amenaza sobre la navegación agrega una prima de riesgo al precio de cada barril.
Durante la semana, las expectativas sobre una posible ruta marítima temporal provocaron una caída del Brent durante varias jornadas consecutivas. CNN informó que los futuros del Brent llegaron a retroceder alrededor de 3%, hasta aproximadamente US$86 por barril, mientras el WTI cayó cerca de 2,8%, hasta US$80.
Pero el mercado sabe que una propuesta de corredor temporal no equivale a una normalización definitiva de la navegación.
La diferencia entre ambas situaciones puede representar miles de millones de dólares.
Una reapertura estable reduciría la prima geopolítica incorporada al petróleo. Una interrupción prolongada, en cambio, podría volver a llevar los precios hacia arriba y trasladar presión sobre los costos de transporte, la inflación y las decisiones de los bancos centrales.
En ese punto aparece una de las paradojas de la jornada. Mientras la Reserva Federal observa con atención la inflación estadounidense, el petróleo continúa dependiendo de una crisis geopolítica capaz de modificar nuevamente los precios internacionales de la energía.
Y la Argentina no está aislada de esa ecuación.
Un petróleo internacional elevado puede mejorar el atractivo económico de la producción de Vaca Muerta y fortalecer el potencial exportador argentino, pero un aumento provocado por una guerra o una interrupción del transporte marítimo tiene un significado diferente. Puede generar inflación internacional, endurecer las condiciones financieras y aumentar la presión sobre los bancos centrales.
Por eso, el precio del barril debe ser leído junto con el motivo que lo lleva a ese nivel.
Esta relación vuelve especialmente importante el vínculo entre nuestra cobertura energética y la situación de los mercados. En FM LUZU analizamos ese escenario en profundidad en “Vaca Muerta se acerca al millón de barriles mientras Ormuz mantiene en vilo al mercado petrolero”, donde la producción argentina y la crisis energética internacional forman parte de una misma ecuación.
En el mercado local, los granos agregan otra pieza fundamental para la economía argentina.
Los datos de la Bolsa de Cereales correspondientes al 28 de agosto mostraban un precio disponible de $343.000 por tonelada para el trigo en Rosario, mientras A3 Mercados registraba $345.000. El futuro Rosario septiembre se ubicaba en US$240 por tonelada y el valor FOB MAGyP en US$251.
En maíz, el disponible de Rosario se ubicaba en $270.500 por tonelada y A3 Mercados en $290.000, mientras el futuro Rosario septiembre alcanzaba US$199.
La soja, uno de los principales generadores de divisas del país, mostraba valores disponibles de $540.000 por tonelada, tanto en Rosario como en A3 Mercados. El futuro Rosario septiembre se ubicaba en US$360,50 y el precio FOB MAGyP en US$491.
En girasol, el valor disponible informado alcanzaba $745.000 por tonelada, mientras el FOB MAGyP se ubicaba en US$574.
Estos números permiten entender por qué el mercado argentino debe observar simultáneamente el dólar, los bonos, el petróleo y los commodities agrícolas. Las divisas que genera el complejo agroexportador siguen siendo una pieza central de la ecuación externa argentina, mientras el sector energético busca aumentar su participación mediante el crecimiento de Vaca Muerta.
En paralelo, las criptomonedas mostraban una jornada negativa. Bitcoin se ubicaba alrededor de US$77.464, con una caída cercana al 3,5%, mientras Ethereum se movía en torno de US$2.425, con una baja superior al 3%. El retroceso se produce en un contexto donde el dólar gana fuerza y los mercados vuelven a discutir el nivel futuro de las tasas estadounidenses.
El oro también registraba una fuerte corrección en la pantalla utilizada para este seguimiento, con una baja superior al 3%, mientras la plata descendía más de 4%. La fotografía recuerda que incluso los activos considerados refugio pueden experimentar movimientos importantes cuando cambian las expectativas sobre tasas, dólar y liquidez internacional.
Así, la última jornada de la semana deja una escena financiera en la que ninguna variable puede ser observada de manera aislada.
El dólar oficial argentino permanece en $1.535 para la venta, pero el riesgo país sigue alrededor de los 500 puntos. Wall Street continúa apostando al crecimiento de la inteligencia artificial, aunque la Reserva Federal vuelve a advertir que la inflación todavía condiciona su política monetaria. Nvidia mantiene el protagonismo tecnológico, mientras el petróleo permanece cerca de los US$90 y continúa incorporando el riesgo de una nueva escalada en Medio Oriente.
Al mismo tiempo, Qatar y Omán intentan abrir una puerta diplomática alrededor de Ormuz, mientras Washington mantiene la presión económica sobre Teherán. La Casa Blanca sostiene que actualmente no existen negociaciones directas entre Estados Unidos e Irán, aunque la actividad diplomática regional continúa.
La semana termina, entonces, con una imagen mucho más compleja que la de una simple rueda alcista o bajista.
Los mercados están mirando a Wall Street, pero Wall Street mira a la Reserva Federal. La Reserva Federal mira a la inflación, y la inflación mira al petróleo. El petróleo mira a Ormuz, Ormuz mira a la diplomacia y la Argentina observa toda esa cadena mientras intenta sostener el dólar, reducir su riesgo país y recuperar capacidad de financiamiento.
En esa interconexión está la verdadera historia de esta jornada.
Porque un movimiento que comienza en Teherán puede terminar reflejándose en Nueva York, y una decisión tomada en Jackson Hole puede terminar afectando el costo de la deuda argentina. Entre ambos extremos, el petróleo, los granos, el dólar y las acciones funcionan como las distintas agujas de un mismo tablero.
Y ese tablero vuelve a mostrar que, en los mercados de hoy, la distancia geográfica ya no significa distancia económica.
Equipo de Economía y Mercados
FM LUZU 92.3 MHz
Fuentes: Banco de la Nación Argentina, Bolsa de Cereales, TradingView, Reuters, Departamento del Tesoro de Estados Unidos, Ministerio de Relaciones Exteriores de Qatar y material de contexto internacional de CNN en Español.
