El aniversario de la Base Marambio recuerda una de las grandes epopeyas de la presencia argentina en la Antártida. La construcción de su pista de aterrizaje permitió transformar la conexión aérea con el continente blanco. Además, abrió nuevas posibilidades para el transporte, el abastecimiento y el desarrollo de investigaciones científicas en una de las regiones más exigentes del planeta.

Por Edgardo P. García Meza | FM LUZU 92.3
Base Marambio: la pista que transformó la presencia argentina en la Antártida
En el extremo sur del planeta, sobre la isla Marambio y rodeada por uno de los ambientes más exigentes de la Tierra, una pista de aterrizaje representa mucho más que una obra de infraestructura. Es el resultado de una decisión estratégica que modificó las posibilidades de acceso al continente blanco y permitió fortalecer la continuidad de las operaciones argentinas en la Antártida.
La Base Conjunta Antártica Marambio, inaugurada el 29 de octubre de 1969, se convirtió en un punto fundamental para el transporte de personal, el abastecimiento de las bases y el apoyo a las investigaciones científicas. Su historia está ligada a la capacidad de superar las limitaciones impuestas por los hielos marinos, el clima extremo y las enormes distancias que separan a la Antártida del territorio continental argentino.
Base Marambio: una obra que comenzó con picos y palas
La construcción de la pista comenzó el 30 de agosto de 1969, cuando integrantes de la Fuerza Aérea Argentina, reunidos en la denominada Patrulla Soberanía, instalaron un campamento sobre la meseta de la isla Vicecomodoro Marambio. La misión consistía en preparar una superficie que permitiera operar aeronaves con tren de aterrizaje convencional, sin depender exclusivamente de los esquíes o de las condiciones del mar congelado.

El trabajo se desarrolló en un entorno hostil. Los pioneros tuvieron que despejar y nivelar el terreno utilizando herramientas manuales, en medio del viento, las bajas temperaturas y las dificultades propias de la superficie congelada. La tarea exigió esfuerzo físico, planificación y una organización capaz de sostener las operaciones en condiciones muy distintas de las de cualquier aeródromo continental.
El 25 de septiembre de aquel año, un avión monomotor DHC-2 Beaver aterrizó sobre la pista inicial. Dos días después lo hizo un Douglas C-47. Aquellos vuelos demostraron que la obra avanzaba hacia el objetivo central: establecer una conexión aérea más directa y regular con la Antártida.
La pista continuó ampliándose hasta alcanzar la extensión necesaria para recibir aeronaves de mayor porte. Cada tramo construido representaba un avance concreto contra el aislamiento geográfico que históricamente había condicionado las actividades argentinas en el continente blanco.
Base Marambio y el histórico 29 de octubre de 1969
La fecha decisiva llegó el 29 de octubre de 1969. Ese día, el Fokker F-27 Troopship TC-77 de la Fuerza Aérea Argentina aterrizó en la pista de Marambio procedente de Río Gallegos, con autoridades civiles y militares a bordo. La llegada permitió inaugurar oficialmente la Base Aérea Vicecomodoro Marambio.

El acontecimiento tuvo una importancia que trascendió la ceremonia. La posibilidad de aterrizar en la Antártida con una aeronave de transporte equipada con ruedas abrió una nueva etapa para las comunicaciones aéreas argentinas. El abastecimiento, el traslado de personal y la respuesta ante determinadas emergencias podían comenzar a organizarse con una capacidad operativa diferente.

El nombre de la base homenajea al vicecomodoro Gustavo Argentino Marambio, pionero de la aviación antártica argentina. Su trayectoria había quedado asociada a las primeras operaciones aéreas que buscaron superar las enormes distancias y dificultades para sostener la presencia nacional en la región.
La historia de Marambio demuestra que una infraestructura estratégica puede modificar las posibilidades de un territorio entero. La pista no eliminó los desafíos del clima antártico, pero creó una herramienta decisiva para enfrentarlos.
La Base Marambio como centro de la logística antártica
Con el paso de las décadas, Marambio se consolidó como uno de los principales centros de apoyo logístico del Programa Antártico Argentino. Su ubicación y capacidad de operación aérea permiten recibir vuelos, trasladar personas y cargas y facilitar el despliegue de equipos científicos hacia distintos sectores del continente.
Desde la base se organiza una parte importante de la logística necesaria para las campañas antárticas, especialmente durante el verano austral, cuando se intensifican los trabajos de investigación y el movimiento de personal. La infraestructura también contribuye a mantener conexiones entre instalaciones argentinas y a respaldar determinadas operaciones de asistencia y evacuación sanitaria.
La tarea no depende solamente de la pista. Para que una operación aérea pueda desarrollarse de manera segura se necesitan servicios meteorológicos, comunicaciones, mantenimiento, coordinación de vuelos, abastecimiento y personal preparado para actuar en un ambiente donde las condiciones pueden cambiar rápidamente.
Por eso, Marambio debe entenderse como un sistema operativo integral. Cada servicio cumple una función dentro de una estructura que permite sostener la actividad argentina en uno de los lugares más difíciles del planeta.
Ciencia, meteorología y protección del ambiente
La presencia argentina en la Antártida tiene una dimensión científica central. La Base Marambio brinda apoyo a investigadores y equipos técnicos que trabajan en distintas disciplinas, desde las ciencias atmosféricas y meteorológicas hasta estudios vinculados con la geología, la biología y el comportamiento del ambiente polar.
El Centro Meteorológico de la base cumple una función relevante para el conocimiento de las condiciones atmosféricas y para la planificación de las operaciones aéreas. En un territorio donde el viento, la visibilidad y las precipitaciones pueden modificar rápidamente las condiciones de vuelo, disponer de información meteorológica resulta indispensable.
A la vez, toda actividad antártica debe desarrollarse respetando las normas de protección ambiental aplicables al continente. El manejo de residuos, la prevención de derrames, el cuidado de los ecosistemas y la planificación de los movimientos logísticos forman parte de las responsabilidades asociadas a la permanencia humana en la región.
La investigación científica necesita una infraestructura capaz de sostenerla, pero también exige que esa infraestructura funcione con criterios de seguridad y cuidado ambiental. En ese equilibrio se encuentra uno de los desafíos permanentes de las bases antárticas.
Una presencia que exige continuidad
Mantener una base operativa durante todo el año supone mucho más que construir edificios y habilitar una pista. Significa sostener equipos humanos, instalaciones, comunicaciones, abastecimiento, servicios meteorológicos y procedimientos de seguridad a pesar de las dificultades impuestas por el aislamiento y el clima.
Cada dotación que cumple funciones en Marambio forma parte de una cadena de trabajo que conecta la planificación realizada en el continente con las tareas concretas que se desarrollan en la Antártida. Pilotos, mecánicos, meteorólogos, especialistas en comunicaciones, personal sanitario, técnicos y responsables de logística contribuyen a que las operaciones puedan llevarse adelante.
La historia de la base también recuerda el esfuerzo de quienes abrieron el camino. La Patrulla Soberanía dejó una obra que las generaciones posteriores ampliaron y mantuvieron. Su legado no se limita al aniversario de la inauguración: permanece en la capacidad de utilizar aquella pista como instrumento de conexión, apoyo científico y continuidad operativa.
Marambio, una obra que sigue mirando al futuro
A más de cinco décadas de su inauguración, la Base Marambio conserva un lugar central en la presencia argentina en la Antártida. Su valor reside en la combinación de infraestructura, capacidad aérea, apoyo científico y continuidad logística que permite desarrollar actividades en una región de importancia ambiental y científica mundial.
La pista construida por aquellos pioneros cambió la relación entre el territorio continental y el continente blanco. Lo que comenzó como una tarea realizada con herramientas manuales se convirtió en una plataforma esencial para el transporte, la investigación y las operaciones antárticas.
Recordar la historia de Marambio es reconocer el trabajo de quienes hicieron posible aquella transformación y comprender que la presencia argentina requiere planificación, conocimiento, recursos y compromiso sostenido. En la Antártida, cada operación depende de una preparación rigurosa y cada avance es el resultado de una tarea colectiva.
FM LUZU 92.3 — Historia, defensa y presencia argentina en la Antártida.
Fuentes: Fuerza Aérea Argentina, Dirección de Asuntos Antárticos; Comando Conjunto Antártico; Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina.
