Karina Milei no es sólo la secretaria general de la Presidencia. Es la persona de mayor confianza del Presidente y por eso ha venido sumando atribuciones en los seis meses de gestión que proyectan su influencia sobre el gabinete pero también, por caso, sobre la presidencia de la Cámara de Diputados. Esa ampliación de la estructura la obligó en abril pasado a sumar unos $40 millones al presupuesto mensual de su cartera al tiempo que encabeza, además, la oficialización de La Libertad Avanza como partido nacional.

Este lunes la Secretaría General de la Presidencia absorbió la Agencia-fundación de promoción comercial y de inversiones, a través de un decreto que pasa bajo su control una de las áreas de la Cancillería, en una muestra más del empoderamiento de la hermana de Javier Milei.

Desde su asunción, en verdad, nadie ve a Karina como la «ama de llaves» de la Casa Rosada sino como una funcionaria clave en el armado libertario. Algunas fuentes oficiales aducen que, en ocasiones, suele desempeñarse como una verdadera «presidenta en funciones» porque muchos ministros le reportan cuestiones de gestión mientras el jefe de Estado se encuentra abocado mayormente a la marcha de la economía y a sostener la «batalla cultural» contra lo que denomina el «modelo colectivista» que pone en riesgo el desarrollo de Occidente.

El mayor incremento del personal del organismo se produjo al asimilar parte de las funciones de la Secretaría de Prensa y la totalidad de la Vocería presidencial que conduce Manuel Adorni, que en abril pasado fue promovido a secretario de Estado. Entre estas competencias, está la asignación de la por ahora suspendida pauta oficial.

Bajo su ala, la secretaria general cuenta además con el otro funcionario que, a la postre, constituye el trípode de poder de la administración libertaria: Santiago Caputo. El influyente asesor tiene un contrato de prestación de servicios profesionales autónomos, una suerte de «ardid», para no presentar declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción. Es que, en anteriores administraciones, los asesores del jefe de Estado dependían directamente de la Presidencia.

Hay dos áreas que han acumulado más funciones con la actual administración: Casa Militar y la subsecretaría de Planeamiento General. En la primera se incorporó indirectamente la flota aérea presidencial y en la segunda, a cargo de la «karinista» Belén Agudiez, también se sumó personal jerárquico y algunas atribuciones sobre la logística presidencial. Estos cambios, sumados a la decisión de usar el ARG-01 para los viajes al exterior de Milei, postergaron el traspaso de la flota a la Fuerza Aérea.

Más de una vez Karina ha ido al Congreso para inmiscuirse en las tratativas de la ley Bases con el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. También es un secreto a voces que la funcionaria «apadrinó» la llegada a la jefatura del bloque de LLA del cordobés Gabriel Bornoroni en reemplazo de Oscar Zago.

En febrero pasado, en tanto, desembarcó en el primer piso de Casa Rosada Eduardo «Lule» Menem, que fue ungido por la hermana del Presidente como subsecretario de Gestión Institucional de la Secretaría General pero, en los hechos, se desenvuelve como el «armador político» de «El Jefe» en el interior. También el primo de Martín Menem asume gestiones en otras áreas del Ejecutivo, como la Anses.

En los hechos, observa un dirigente libertario de la primera hora, en los últimos meses Karina ha ganado «proyección política sobre los ministros -en muchas reuniones de gabinete concentra la mayor atención-, sobre el Congreso y también sobre el armado político-partidario».

Es que la hermana del Presidente en abril pasado presentó la filial de LLA en la Ciudad, con un acto en un local de Palermo que tuvo unas dos cuadras de cola de seguidores que querían sumarse a la jornada de pre-afiliación. pero también se ha involucrado en la inscripción del partido en otros distritos del país.

Por fmluzucom

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