» YO TE LO DIJE…» La culpa no es de Chile…

Sep 5, 2021

Es una frase lacónica pero todos la hemos utilizado y todos odiamos oírla cuando fracasamos en una empresa o acción con una advertencia previa e insistente de quienes nos rodean para alejarnos de ese camino.

La «sorpresiva» escalada con Chile debido al decreto del presidente Piñera por el cual prácticamente anexiona 5000 km2 de la plataforma marítima argentina, a la vez que da por resuelta en su favor una demarcación de límites pendiente en los Hielos Continentales es la consecuencia natural de un balance de poder desarticulado en este rincón de la América Latina. Y es que, tal lo venimos advirtiendo desde que comenzamos con este espacio, el vapuleo constante de nuestras Fuerzas Armadas, el desmantelamiento sistemático encarado y dirigido desde la esfera más alta del poder ejecutivo en la era kirchnerista y el avance de la ideología subversiva sobre los intereses estratégicos del país, producirían en algún momento una alteración del «status quo» que regía desde el Tratado de Paz yz Amistad con Chile y la última demarcación de límites en 1998. Para la casta kirchnerista/subversiva la decisión del presidente chileno es una cachetada de realidad que viene a enrostrarnos que el mundo no se rige por las pequeñeces o miserias ideológicas y domésticas que reinan en nuestro gran país.

No es responsabilidad de Chile el hallarnos en esta situación. Al fin de cuentas, Chile ha llevado a lo largo de todos estos años un perfecto planeamiento y desarrollo de su capacidad militar y política priorizando las políticas de largo plazo por encima de los intereses partidarios particulares, logrando transiciones entre la izquierda y la derecha sin que se afectaran los intereses estratégicos de la nación mientras, de este lado de la cordillera, hicimos todo lo contrario: permitimos la destrucción de nuestro instrumento militar disuasivo, primero, y la capacidad básica defensiva, después, evidenciando ante el mundo una grave situación de indefensión militar frente a cualquier potencial enemigo.

Pasaron los años desde aquel grito infame de «¡No les tengo miedo!», que Néstor Kirchner descerrajara a los cadetes del Ejército inaugurando la etapa más oscura para nuestro sistema de defensa, hasta la posición de Nilda Garré sobre la inexistencia de una «hipótesis de conflicto», un concepto más cerca del analfabetismo que de una ministra de defensa considerando que ni siquiera se trata de negar las hipótesis de conflicto habida cuenta que tenemos en nuestro territorio el conflicto mismo, con una provincia argentina ocupada militarmente por una potencia nuclear extracontinental.

Los años siguieron avanzando, mientras nuestra aviación de combate perdía, en tiempos de Néstor y Cristina, más aeronaves que las perdidas en el Atlántico Sur en 1982. Decenas de aparatos se desplomaron a lo largo de estos años con la consecuente pérdida de lo más valioso: las vidas humanas de quienes a pesar de las claras fallas de seguridad y mantenimiento, por falta de presupuesto y voluntad política, siguieron adelante con su tarea de defensa de nuestra soberanía.

La era Garré finalizó con el Ara San Juan en dique para defectuosas tareas de media vida, sin el presupuesto necesario para las baterías y con graves errores cometidos al momento de partir en dos el casco del submarino. La finalización de aquellas defectuosas tareas quedaría a cargo de la cartera de Agustín Rossi para, finalmente, perder el buque en la tragedia del año 2017.

Tres ministros de defensa pasaron desde la dolorosa pérdida del ARA San Juan y no hay ni rastros de una eventual recuperación de nuestras capacidades submarinas, área en la que Chile ha hecho históricos progresos.

La tan prometida (desde hace años) modernización de los tanques TAM a la versión TAM 2C no ha logrado más que un par de prototipos que sirven de muestra para hacer proselitismo.

Nuestro propio canciller acaba de afirmar que «no existe otro camino más que la resolución de este conflicto por medio de la vía diplomática», dando la pista más torpe de que la Argentina no cuenta con un elemento suficiente para hacer respetar sus derechos y su soberanía aún en el caso que una fuerza enemiga decida la ocupación arbitraria y unilateral de nuestro territorio.

Nos han dejado desnudos, nos han expuesto indefensos, nos han mostrado temerosos… Y, de la misma forma que los perros huelen el temor, así también los enemigos, esas necesarias hipótesis de conflicto que nunca debimos perder de vista, están ahí afuera viendo y oliendo nuestra debilidad. La diferencia, claro, es que el enemigo posee hombres y mujeres a cargo que tienen en claro cuáles son los intereses más altos para la nación, y que no accionar en el momento de mayor debilidad de un vecino tan inexplicablemente grande frente a una cabeza estratégica tan pequeña como la de nuestros líderes, sería para ellos desperdiciar una oportunidad única que les ha dado la historia.

Desearíamos que la prensa nacional deje de buscar la noticia en los vacíos comunicados políticos de repudio que sólo siguen dando herramientas al termómetro de campaña previo a las elecciones. Desearíamos que a los hombres y mujeres que nos gobiernan se les pregunte obligatoriamente cómo actuaría la República Argentina ( y con qué medios disponibles) si Chile hace efectiva la ocupación de los territorios que reclama desoyendo las declaraciones de intenciones y deseos de nuestros líderes.

Días atrás, Cecilia Fiocchi, la subsecretaria de Relaciones Internacionales, Asuntos Antárticos y Malvinas de la Municipalidad de Ushuaia, afirmó que «es fundamental la unidad de todo el país en este reclamo ante Chile», en una muestra más de la ineptitud del ejecutivo de la capital fueguina respecto de los temas estratégicos de nuestra nación. Y es que, más allá de responder Fiocchi al mismo lineamiento político del intendente Vuoto, miembro de esa Cámpora que desde el seno más duro del kirchnerismo destrozó la capacidad defensiva de nuestro país poniendo nuestra soberanía a disposición del mejor postor, la funcionaria comete al grave error (o broma) de decirnos que es la unidad de los ciudadanos lo que importa para responder al diferendo con Chile cuando es hora que la voluntad política tenga lo necesario para comenzar a evaluar una respuesta que no sea diplomática ante una eventual ocupación de nuestros espacios soberanos. Claro que evaluar el posible escenario de una defensa militar de lo que es nuestro, los expondría a ellos en un lugar donde es imposible explicar el desproporcionado retroceso de nuestras FFAA frente a las amenazas en la región.

El equilibrio de poder a lo largo de la historia del mundo se sostuvo merced a la disuasión militar. La paridad estratégica es lo que detiene las guerras, la debilidad es lo que las precipita. Y si, como argentinos orgullosos de nuestra historia, no tenemos el valor suficiente para desarticular los poderes internos que nos han puesto de rodillas, nos hallamos ante la inminente mutilación y desmembramiento de nuevos sectores de nuestro territorio soberano.

¿Y nuestro comandante en jefe?: probablemente de joda en Olivos…

Artículo: Eric Torrado-Malvinas en la Mira

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