Terceros hace 60 años pero fuera de Catar: claves para la crisis de Chile

Jun 17, 2022

Santiago de Chile, 17 jun. El 17 de junio de 1962, sobre el césped del recién inaugurado estadio Nacional de Santiago de Chile, el centrocampista de River Plate, Eladio Rojas, se sumó a la lista de los héroes de la patria.

Avanzaba el minuto noventa del partido por el tercer y cuarto puesto del mundial de 1962 y un zapatazo suyo sirvió para romper la red yugoslava y darle a Chile la mayor victoria de su historia.

Tuvieron que pasar 53 años para que los aficionados chilenos volvieran a sentir la misma felicidad y encumbrar a un nuevo prócer del balompié nacional: Alexis Sánchez, «el niño maravilla», entonces en el Arsenal inglés, marcaba el penalti definitivo con el que «la Roja» derrotaba a Argentina y alzaba su primera copa América.

Comenzaba con ello también una leyenda: la de la «generación dorada», un grupo de jugadores que un año después repitió la hazaña, de nuevo frente a la albiceleste de Lionel Messi, en el centenario de la Copa América, también desde los once metros.

Y que dos antes había logro derrotar a España, entonces campeona del mundo, en la fase de grupos del Mundial de Brasil 2014, el segundo que disputaba de forma consecutiva tras medio siglo de travesía por el desierto.

ESPEJISMO O CRISIS

Una pesadilla que atribula de nuevo a los chilenos: «el equipo de todos» fracasó en su intento por ir a la fase final Rusia 2018 y tampoco estará en octubre en Catar, sede del primer mundial de invierno de la historia.

Una crisis que no se limita a la selección: ninguno de los clubes chilenos ha sido capaz este año de clasificarse para octavos de final de la copa Libertadores o de la copa Sudamericana.

Y que ha desatado un doble y enconado debate en el país, donde se discute si la década pasada fue «un espejismo», en el habitual desierto del fútbol chileno, como sugirió esta semana el criticado presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), Pablo Milad.

O si simplemente existe calidad y talento que no se explota por la mala gestión de la ANFP y los clubes.

«No, no fue un espejismo, fue en trabajo bien hecho como se hizo en el año 62, o como (cuando) Chile tuvo jugadores en otro momento, sin los recursos que hay ahora», explica a Efe Danilo Díaz, Presidente en Círculo de Periodistas Deportivos de Chile.

«Aquí hay un problema que es global, que es la formación de los jugadores, no solamente en la cancha, si no como se forman fuera de la cancha, como los clubes son capaces de arropar a sus jugadores, darles competencia», explica Díaz, muy crítico con la gestión de Milad.

El periodista, uno de los analistas que mejor conocen el fútbol chileno, apunta a la gestión, pero pone el acento en la formación de los jóvenes, alejada de los estándares de «alto rendimiento» que existen en Europa y en países latinoamericanos como Brasil, Argentina, Uruguay o México, todos ellos presentes en Catar.

«Ahí hay una dificultad porque son muy pocos los clubes que trabajan en la formación y a eso hay que agregar la presencia de los representantes que se han ido sacando los ojos entre ellos y están transformando a los futbolistas en cracks ante de que triunfen», critica.

«Hoy día es que hay jugadores, pero falta entrenamiento, falta entrenamiento de primer nivel. Yo creo que con Eduardo Berizzo eso Chile lo va a tener, ahora la interrogante es saber si el fútbol chileno está en condiciones de garantizarle al entrenador que va a tener tiempo y espacio para trabajar», advierte.

Díaz coincide con otros expertos en subrayar que el ciclo dorado arrancó con Marcelo Bielsa y se prolongó bajo la batuta de Jorge Sampaoli, dos técnicos de fuerte carácter, muy exigentes y con una visión altamente profesional y competitiva del fútbol.

A este último le sustituyó Juan Antonio Pizzi, que recogió sus frutos en 2016 con la segunda copa América pero fracasó camino del mundial 2018, con una plantilla pagada de si mismo y episodios de indisciplina.

«Los jugadores tuvieran con Bielsa un entrenamiento de altísimo nivel, y de esa forma pudieron ir a jugar a los principales centros del fútbol internacional que están en Europa, al fútbol mexicano y al fútbol argentino», explica Díaz, convencido, además, de que se necesita un cambio en el calendario de Chile para ganar en competitividad.

«No es casualidad que todos los equipos chilenos que fueron a la copa Sudamericana en los últimos años descendieron o pelearon en descenso, y les fue mal en los tornos internacionales, porque no le alcanza para estar en dos competencias

«Eso y que las selecciones menores vuelvan a competir, que la selección vuelva a entrenar en enero como lo hacía en tiempos de Bielsa y Sampaoli», añade Díaz, que se suma a las críticas sobre la gestión de la ANFP, que bajo la dirección de Milad ha tratado de acaparar todas las competencias del fútbol chileno.

«Comete un error grave de base al creer que la ANFP es la que tiene que hacer el trabajo. Son los clubes los que hacen el trabajo como siempre ocurrió, un trabajo mancomunado», en busca de una nueva generación que sirva de base para el futuro y no tarde otros cincuenta años en volver a surgir.

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