Reclaman a Neuquén devolver obras de Bellas Artes central

Sep 15, 2021

Según el convenio inicial, las 250 obras cumbre que están en Neuquén desde la fundación del MNBAN en 2004, tendrían que volver. La Secretaría de Cultura, entonces a cargo de Torcuato Di Tella, con Américo Castilla como director de Patrimonio y Andrés Duprat como director de Artes Visuales, tenía y tiene la obligación de gestionar que el Museo de Neuquén, dependiente de Cultura nacional, devuelva las obras. Pero los sucesivas autoridades de Cultura, renuevan el convenio cada dos años.

Según declaró el ex director del MNBAN, Oscar Smoljan, “El incendio cubrió de hollín las obras de Luis Tomasello y Raúl Lozza”. La directora actual aseguró “no hay deterioro y se convocará a profesionales idóneos”, pero Smoljan replicó: “No hay que meter mano acá. Tienen que venir los profesionales del MNBA (porteño) a restaurar las obras. Hay que tomar conciencia de que se produjo un daño grave y asumir que hay que repararlo”.

Victoria Noorthoorn, directora del Museo Moderno, describió su participación en el proyecto: “Hice la selección en 2004, trabajé con un equipo de investigadores y presenté un guión. Me convocó Américo Castilla que integraba la dirección colegiada del Bellas Artes en ese momento. Las obras fueron para allá y no supe más nada, si regresaron o rotaron. Habría que preguntarle a Duprat. Las obras iban a Neuquén por un tiempo”.

La exposición resultó formidable. Allí están los precursores, Carlos Enrique Pellegrini, Carlos Morel, Prilidiano Pueyrredón y Cándido López; Della Valle, De la Cárcova, Sívori, Walter de Navazio, Ramón Silva, Martín Malharro, Fernando Fader, Bernardo de Quirós, Quinquela Martín, Spilimbergo, Castagnino, Victorica, Curatella Manes, Batlle Planas, Pablo Suárez, Liliana Porter, Margarita Paksa, Marta Minujín, Clorindo Testa y León Ferrari, entre otros. Antonio Berni figura con “Orquesta típica”, una pintura de gran formato.

La abstracción está representada por Luis Tomasello, Raúl Lozza, Le Parc, Polesello, Manuel Espinosa y Juan Melé; los latinoamericanos por Figari, Tarsila do Amaral, Cándido Portinari y Joaquín Torres García. El panorama se completa con arte europeo del Renacimiento, el Impresionismo, el clasicismo español, las escuelas de pintura holandesa e inglesa, el Romanticismo y el Realismo. Y allá están las obras de Durero, Mantenga, Millet, Goya, David, Manet, Toulouse Lautrec y Rodin, Rouault; Zurbarán, Sorolla, Zuloaga, Anglada Camarasa y Fantin Latour, entre otras.

¿Por qué siguen allí esas obras? “A pesar de la infinidad de gestiones que hicimos, no quisieron devolverlas. Intentamos rotarlas y enviar a cambio una muestra atractiva. El Bellas Artes tiene 16.000 obras y hay posibilidades de organizar buenos envíos, pero no respetaron la fecha de vencimiento del comodato”, agrega Crivelli.

Hay quienes atribuyen a Jorge Glusberg, amigo del ex director del Museo neuquino, Oscar Smoljan, la idea de prestar el patrimonio del Bellas Artes. Pero no es así. La iniciativa de la descentralización la tuvo Torcuato Di Tella. Glusberg había padecido el escándalo cuando en 2003 dirigía el Museo mayor y robaron las manos de Rodin. Desde entonces no prestaba ni siquiera un papel. En el MNBA recuerdan que Smoljan tuvo, antes que Noorthoon, acceso a la selección. “Ingresaba libremente a la reserva, pero de ningún modo se le permitió elegir las obras de primer nivel del envío final”. Obras que, según opinan los entendidos, han dejado huecos en la colección del MNBA. Pero Glusberg fue desplazado y la dirección la ocupó Castilla.

Construir el edificio del MNBAN con la firma de Mario Roberto Álvarez y sus 3.000 metros de superficie rodeados por un espejo de agua costó 1 millón de dólares. Smoljan agrega un dato curioso: el Museo depende de la cartera de cultura nacional, pero los gastos los financia la Municipalidad de Neuquén. Quienes sostienen la iniciativa de Di Tella lo hacen en el sentido de que el patrimonio público no debe permanecer oculto. Pero Crivelli coteja los más de 600.000 visitantes que recibió en 2018 Bellas Artes de Buenos Aires contra los 35.000 que, según su directora, ingresaron a la sede neuquina por diversos motivos, entre otros, a comer o aprender a bailar tango. Por otra parte, cuando un Lucio Fontana del Museo Castagnino de Rosario quedó cerca de una gotera, la noticia conmovió a la comunidad y los funcionarios salieron a dar explicaciones. “El resto de las obras que se encuentran en el hall central también están cubiertas de hollín, pero no es tan complicado poder quitárselo”, anunciaron, y agregan que otra obra dañada es un Enio Iommi.

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