Las vacilaciones que viene mostrando condujeron al Sub 23 argentino a una certeza apremiante: la única manera de estar en los Juegos Olímpicos París 2024 será triunfar ante Brasil. Este escenario de a todo o nada, a cara o cruz, espera al equipo de Javier Mascherano en el partido de este domingo a las 17.30 en el estadio Nacional, de Caracas, por la última fecha del cuadrangular final del Preolímpico.

Ganador de la medalla dorada en 2004 y 2008, la última vez que el fútbol argentino quedó fuera de los Juegos Olímpicos fue en Londres 2012. Las siguientes participaciones, en Río de Janeiro 2016 y Tokio 2020, no cumplieron las expectativas, con eliminaciones en la etapa de grupos.

La obtención de uno de los dos pasajes olímpicos tiene la complejidad que se podía prever antes del torneo. La campaña argentina tuvo un solo tramo favorable, cuando en la zona B consiguió dos triunfos consecutivos y la sorpresiva debacle de Uruguay evitó que el último cotejo, ante los celestes, tuviera carácter definitorio. La selección ya se había asegurado un lugar en el cuadrangular final y pudo rotar la formación dentro de un calendario exigente, en el que terminará habiendo jugado siete encuentros en 21 días.

Thiago Almada, el mayor goleador del Sub 23 de la Argentina, con cinco tantos (tres, de penal), y su figura más desequilibrante.

El rasgo distintivo del conjunto de Mascherano es la inestabilidad. A partir de los desequilibrios colectivos y las consecuentes fallas defensivas no supo gestionar resultados. En la recta final, tanto contra Venezuela como ante Paraguay estuvo arriba en el marcador y terminó empatando. Frente a los paraguayos pudo ser peor, porque la igualdad con un gol de Federico Redondo se produjo en el tiempo agregado. Una derrota también habría obligado a una victoria sobre Brasil, pero al menos se evitó el costo anímico de la caída.

La definición del Preolímpico también arrojará luz sobre el futuro de Mascherano, que a veces parece contribuir a su propia debilidad. Se tira tierra a sí mismo. “Capaz que tienen suerte y me queda solo un partido. No puedo estar pensando en lo que dicen de mí, trato de dar lo mejor. Acepto las críticas de donde y como vengan. Si la gente me critica debe de ser porque piensa que no lo hago bien. Está perfecto, es su opinión. Y no digo que no tenga razón; quizá la tenga”, respondió a la prensa tras el 3-3 frente a Paraguay.

Javier Mascherano, director técnico de un seleccionado Sub 23 de rendimientos oscilantes; el gesto adusto es un hábito del entrenador durante el torneo en Venezuela.

Al director técnico lo persigue la nube negra de su fracaso en el Sub 20 (Sudamericano y Mundial). Entre Lionel Scaloni y Bernardo Romeo –director general de los seleccionados juveniles– le torcieron la renuncia. Le ratificaron la confianza encargándole la conducción en el Preolímpico.

Según sus palabras, después de este certamen se ocupará de ir perfilando la categoría Sub 20 para las competencias oficiales del próximo año. Pero en caso de no obtener el boleto a París 2024, no habría que descartar novedades sobre su futuro. No especula con durar o aferrarse al cargo. “No tengo ninguna presión. El día en que la AFA decida prescindir de mí, me voy a mi casa. Tengo tres hijos para cuidar, encantado de ser un buen padre”, dijo durante el torneo. No hay que olvidar que su retiro como futbolista fue de un día al otro, sin preaviso, luego de un partido de Estudiantes en el que advirtió que ya no rendía en el nivel que pretendía.

Valentín Barco reaparece ante Brasil tras cumplir la fecha de suspensión por la expulsión frente a Venezuela; el nuevo jugador de Brighton es uno de los más destacados de la selección en el Preolímpico.

Algunos de los jugadores argentinos admiten que el equipo está en deuda. “Nos complicamos solos”, reconoció el capitán Thiago Almada, la individualidad más desequilibrante, con cinco goles (tres penales). “Tenemos que hacer una fuerte autocrítica, en todo aspecto. En lo personal, erré mucho”, agregó Pablo Solari.

La Argentina está invicta en el Preolímpico, pero cosechó más empates (cuatro) que triunfos (dos). Brasil sufrió dos derrotas (estando clasificado, frente a Venezuela, en la primera etapa, y Paraguay). Si bien en la delantera cuenta con Endrick –el juvenil de Palmeiras que ya se aseguró Real Madrid– y Kennedy –marcó ante Boca en la final de la Copa Libertadores–, como equipo dejó dudas, no convence. Contra la Argentina lo favorecen dos de los tres resultados, pero también se juega mucho porque en caso de derrota quedará al margen de los Juegos.

Endrick, de 17 años, titular en la delantera de Brasil y futuro refuerzo de Real Madrid, es el atacante más destacado del equipo verde-amarelo.

En la Argentina reaparecerá Valentín Barco, cumplida la fecha de suspensión, pero hay bajas obligadas en Juan Nardoni (lesión muscular) y Redondo (acumulación de amonestaciones).

Mascherano se quejó en una ocasión de los arbitrajes (“si hay un equipo perjudicado, somos nosotros”) y lamentó los continuos cambios en la formación a causa de lesiones y suspensiones. Aunque también tuvo que variar por flojos rendimientos, como los de Juan Sforza y Cristian Medina. El clásico con Brasil sentenciará donde quedarán parados la Argentina y Mascherano.

Probables formaciones

  • Argentina: Leandro Brey; Joaquín García o Gonzalo Luján, Marcos Di Cesare, Nicolás Valentini y Valentín Barco; Equi Fernández, Cristian Medina, Juan Sforza o Claudio Echeverri y Thiago Almada; Pablo Solari y Luciano Gondou o Santiago Castro. DT: Javier Mascherano.
  • Brasil: Mycael; Khellven, Arthur Chaves, Lucas Fasson y Alexsander; Andrey, Mauricio y Gabriel Pirani; Gabriel Pec, John Kennedy y Endrick. DT: Ramon Menezes.
  • Hora: 17.30 (de Argentina).
  • Estadio: Nacional Brígido Iriarte, de Caracas.
  • TV: TyC Sports.

Por fmluzucom