Pedro Castillo asume la presidencia de Perú con el desafío de superar la crisis institucional

Jul 28, 2021

Según dispone el protocolo, el sindicalista deberá esperar en el Palacio de Torre Tagle, la sede de la Cancillería, a una delegación parlamentaria que lo conducirá hasta el Congreso, un recorrido de cuatro cuadras que puede hacerse a pie o en vehículo.

Tras ser juramentado, Pedro Castillo pronunciará su discurso inaugural, el momento más esperado ya que se supone será la primera ventana a cuáles serán los ejes de su gobierno, hoy un gran interrogante para la mayoría de los peruanos.

A la ceremonia de posesión asistirán los presidentes de Argentina, Alberto Fernández; Bolivia, Luis Arce; Chile, Sebastián Piñera; Colombia, Iván Duque, y Ecuador, Guillermo Lasso, así como el expresidente boliviano Evo Morales, entre otros invitados, como el rey de España, Felipe VI.

Y un día después Castillo jurará, esta vez de manera simbólica, en el departamento andino de Ayacucho, donde se peleó la batalla definitiva de la independencia.

A diferencia de sus antecesores, el líder izquierdista prácticamente no tuvo tiempo para organizar su transición y su gabinete ya que la Junta Nacional Electoral (JNE) recién lo proclamó presidente hace unos días, tras resolver cientos de impugnaciones presentadas por la derechista, y rival del balotaje, Keiko Fujimori.

Pero la incertidumbre no es el único elemento que marca el clima político en la previa a la asunción presidencial. Las semanas previas a la posesión han sido también de fuerte tensión.

Los líderes del fujimorismo y sus aliados se negaron a reconocer la derrota y hubo llamados abiertos a los militares para que den un golpe de Estado, los que fueron rechazados por los uniformados.

En paralelo, el dólar alcanzó picos sin antecedentes, la Bolsa de Lima se desplomó y los mercados se desestabilizaron, aunque muy lentamente todo parecía recomponerse en medio de silencios de Castillo, que paradójicamente resultaron apaciguadores, y de la pérdida de credibilidad de sus adversarios.

A esta convulsionada coyuntura, además se le suma una profunda crisis económica y social.

Según el consultor Álvaro Monge, un 57% de los 32,5 millones de peruanos está en situación de vulnerabilidad. Las cifras oficiales hablan de un 30,2% por pobreza, lo que incluye un 4,7% de pobreza extrema, y más de un 70% de la economía nacional es informal.

El modelo económico liberal vigente desde 1991 logró avances importantes -con índices de crecimiento entre los mayores del mundo en varios años-, pero los críticos sostienen que el problema de la inequidad no ha sido atacado. La precariedad quedó al desnudo con la pandemia de Covid-19, que deja ya 196.000 muertos, casi el doble que los de Argentina, un país más poblado.

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