Los resultados entonces, siempre fueron evaluados como extremadamente positivos para todos: más oportunidades para el usuario, mejor uso del sistema financiero, menos operaciones en efectivo = menos mercado informal, mejora del ecosistema y del sistema integralmente.

Durante estos días se habló mucho del nuevo esquema de Transferencias 3.0 y pareciera que esto fuera una discusión ajena al ciudadano común y que sólo convoca a las procesadoras de pago, las tarjetas de créditos, al BCRA, los bancos y otros actores del sistema de pago. Esto no es así: si la discusión sigue como está planteada hoy será el ciudadano común el principal afectado, quien ya sufre los topes vigentes y al cual se irán sumando impactos, que pueden hasta incluir costos adicionales cuando quiera realizar una operación tan simple como pagar una factura de impuestos o servicios en un local de cobranza extrabancaria.

Recapitulemos: el nuevo esquema impulsado ahora por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) busca un objetivo lógico y loable: abrir el juego a nuevas formas de pago con sistema QR interoperable. Hasta ahí todo a favor del ciudadano. Sucede que para implementarlo se daría de baja el sistema PEI tal como lo conocemos actualmente y los pagos volverían al esquema comisional anterior, es decir, con un cargo porcentual que se calcula en base al monto que paga el cliente en lugar de un monto fijo por operación. Es decir, el mismo sistema comisional que frenó el desarrollo durante 25 años y retrasó la adopción de medios electrónicos por parte de los usuarios.

Hoy la gente ya está sufriendo los topes en los montos de pago y extracciones, con la baja definitiva del esquema PEI la situación va a empeorar e incluso las redes extrabancarias vamos a tener que eliminar la posibilidad de pago con tarjeta de débito, lo cual supone un gran retroceso.

Las empresas que día a día recibimos a millones de argentinos en nuestros locales somos testigos de que, aún a pesar de la situación económica y social, la voluntad de la gente es pagar y cumplir con sus impuestos y servicios. Entonces es responsabilidad de los restantes actores generar un entorno que se lo facilite y, en nuestro caso además, alertar sobre los riesgos de una decisión que puede afectar la cadena de pagos y retrasar nuevamente la adopción de medios electrónicos.

Volviendo al título que nos convoca ¿por qué dar de baja lo que venía funcionando bien en lugar de buscar una ampliación de las opciones de pago construyendo sobre lo existente?.

(*) Presidente de Pago Fácil y Vicepresidente de la CAECEIS (Cámara Argentina de Empresas de Cobranza Extrabancario de Impuestos y Servicios).

Por fmluzucom

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