Roma, 5 dic(EFE).-Tras el pulso que mantuvieron a principios de noviembre con el Gobierno italiano presidido por la ultraderechista Giorgia Meloni, las ONG que se dedican al rescate humanitario en el mar han regresado al Mediterráno Central, donde no se detienen los naufragios de las precarias embarcaciones en las que los migrantes intentan llegar a Europa en busca de una vida mejor.

El «Geo Barents», operado por Médicos Sin Fronteras (MSF) y al que Italia impidió durante días el desembarco de las personas que había salvado, navega hoy con 164 migrantes a bordo, entre ellos 50 menores no acompañados, tras dos operaciones efectuadas en pocas horas.

Se trata de la vigésima misión del barco de MSF, la primera tras la crisis con el Gobierno italiano al aplicar su nueva política anti-inmigración de dejar bajar sólo a los migrantes vulnerables rescatados por barcos de ONG y que también provocó el mes pasado un enfrentamiento diplomático con Francia.

Entonces, y tras varios días sin conceder un puerto, el «Geo Barents» fue autorizado finalmente a atracar en Catania (Sicilia, sur), pero de las 572 personas a bordo sólo se permitió que desembarcan 357. Tras una segunda evaluación en el barco, ya que había surgido un brote de sarna y muchos sufrían ataques de pánico, las autoridades permitieron bajar a todos.

Lo mismo le ocurrió al «Humanity 1», de la ONG alemana SOS Humanity, que llegó al muelle siciliano con 179 inmigrantes, pero solo pudieron descender 144 «vulnerables», mientras que a los otros 35 se les permitió sólo después de que se pusieron en huelga de hambre.

Una tercera nave, el «Ocean Viking» de la ONG francesa SOS Méditerránee, con 234 migrantes y que no había llegado a entrar a aguas italianas a la espera de un permiso que nunca llegó, decidió poner rumbo a Toulón (Francia), lo que provocó la irritación del Gobierno galo.

A pesar de todo ellos, no sólo el «Geo Barents» ha vuelto al Mediterráneo, sino también el «Humanity 1», que se ha enfrentado a una peligrosa operación para salvar a 103 personas que viajaban en un pequeño bote de goma en medio de las amenazas de un barco armado de la guardia costera libia.

El «Humanity 1» acudió en ayuda de la tripulación del «Louise Michel», el barco de salvamento financiado por el artista de arte urbano británico Banksy, que tras localizar a los migrantes repartió chalecos salvavidas, agua y comida, mientras esperaba la llegada de la nave de la ONG alemana, mucho más grande y mejor preparada.

Pero entonces llegó una lancha rápida de la Guardia Costera de Libia, «armada con una ametralladora», que «agredió verbalmente a las tripulaciones», lo que «desató el pánico en el bote de goma y entró agua. Debido a la situación de emergencia inmediata, la tripulación del ‘Louis Michel’ llevó a todos al barco», explicó SOS Humanity.

Tras varias horas de espera y para garantizar la seguridad de los supervivientes, entre ellos una mujer embarazada y más de 30 menores, y dado que muchos sufrían de hipotermia, los capitanes de ambas naves «decidieron juntos transferir a todos al Humanity 1», indicó por su parte el «Louise Michel».

Además, cuatro personas, incluidos dos niños, se encuentran desaparecidas tras el naufragio anoche de la barca en la que viajaban junto a otros 32 migrantes frente a las costas de la isla italiana de Lampedusa (sur)

Los padres de los dos niños, rescatados anoche por la Guardia costera italiana junto al resto de pasajeros de la embarcación, fueron los que denunciaron la desaparición de los menores, de 3 meses y 6 años de edad, según los medios locales.

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Por fmluzucom

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