Mientras que por un lado consideró válidos los actos previos y los que vendrán de Bruglia y Bertuzzi en la Cámara Federal lo cierto es que les puso fecha de vencimiento. Su permanencia no solo queda desdibujada, sino que también los enfrenta a sus pares cuyos traslados estaban a la sombra y ahora tienen encima un reflector. La humillación a la que los sometió la Corte también se traduce en el llamado a un nuevo concurso que les permita participar: ¿se anotarán Bruglia y Bertuzzi en un concurso que jamás va a prosperar para ellos? Si no se inscriben solo les queda poner un reloj de arena sobre sus escritorios.

Pero el castigo para ellos quedó plasmado en el considerando 14 del voto de mayoría, después de aclarar que las Acordadas N°4 y N°7 de 2018 habían sido decisiones de superintendencia, y que ellos habían utilizado como su mejor arma para el amparo que ayer fue recahzado. “No pueden ser consideradas aisladamente una de la otra” y su texto no puede ser interpretado o recortado según su interés, sentenciaron. La Corte de “abogados” detectó inmediatamente el flanco débil del planteo de BBC: las acordadas respondían a la pregunta acerca de si los traslados requerían aval del Senado. La respuesta, entonces, era “no”. Pero ahora, con el mismo documento afirmaban que esa era la garantía para considerar definitivos sus traslados, equiparándolos a un nombramiento. La réplica fue un sablazo, donde les achacó usar “subterfugios” para “olvidar la vigencia de la Constitución”. Los acusó de confundir los términos de traslado y nombramiento (como había mencionado Ámbito) dejando trascender que era inadmisible desde el punto de vista lógico, jurídico y de razonamiento (para quienes son jueces). La Corte de 2018 dejó una puerta escondida para salir en 2020. Ese solo considerando es el punto máximo del escarnio que la Corte les destinó a los jueces demandantes, cuyas acciones ayer cayeron a la mínima expresión, sin tener el ningún derecho adquirido que esgrimir.

No hay ninguna norma jurídica en el ordenamiento jurídico argentino que permita afirmar que un traslado es definitivo, fue la idea fuerza que atravesó el voto mayoritario. Pero la restitución de ambos fue leída como amargura en importantes despachos oficiales. Había un sector del Gobierno que había barajado la chance de (en un caso así) incluir sus vacantes en la inminente definición del concurso 412 para la Cámara Federal. No podrá hacerlo. Tal vez por eso haya un hilo invisible que una el encendido discurso en el que ayer Alberto Fernández le reclamó que Diputados ponga en agenda la reforma judicial sancionada en el Senado. Allí está contenido un plazo perentorio a las ternas para los concursos de no más de 9 meses desde el llamado hasta su elevación y 30 días adicionales para que el Ejecutivo elija. En el Consejo, la primera reacción fue ayer aventurar que podían tener listo un nuevo concurso en 6 meses. Sería un récord. En despachos ministeriales tomaron nota de los equipos de Lorenzetti y de Rosatti trabajando mancomunadamente.

Como marca de estilo de la Corte, el fallo exigirá una explicación para la tropa propia a cada uno de los extremos, y dejó un tendal de heridos en el sector que apuntalaba a los jueces y veía desmembrarse la República con un fallo de estas características. Carlos Rosenkrantz, en su disidencia, apuntaló toda la demanda de BBC y sostuvo que se había vulnerado la inamovilidad de los aludidos. Se ciñó al caso y aclaró que esto no implicaba decir si el método de traslados era bueno o no para el futuro. Y que la Corte no podía ir en contra de lo que ya había validado. Highton hizo su voto concurrente diferenciando el puesto originario de Bruglia y Bertuzzi con su destino en la Cámara y les enrostró que “nunca (sus traslados) pudieron ser considerados regulares ni definitivos”.

Para el cuarto piso del Palacio, la de ayer fue una demostración de poder ante un problema que le arrojó la política. Y una entrega donde ninguno se llevó lo que había ido a buscar.

Por fmluzucom

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