ENTREVISTA AL TN VGM Oscar Guillermo Vázquez 2do Cte ARA Monsumen Durante la Gesta de Malvinas

May 18, 2022

Por: Edgardo Garcia Meza

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Miércoles 18 May 2022 A LAS 22 hs ENTREVISTA AL TN VGM Oscar Guillermo Vázquez 2do Cte ARA Monsumen Durante la Gesta de Malvinas
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Este buque de 30 m de eslora de origen noruego pertenecía a la Falkland Islands Company y desarrollaba una velocidad de 7 nudos. Fue requisado y puesto bajo el mando del teniente de navío Jorge A. Gopcevich Canevari. Sus plumas y su capacidad de transporte lo hicieron muy útil para las tareas logísticas, desarrolladas en condiciones muy adversas.

Arribados a RIO SANTIAGO. A la Izquierda la Dotacion del MONSUEN,, con la misma indumentaria que teniamos para navegar y combatir en tierra. En el centro debajo de la Grua un Cap de Corbeta que nos recibio y nos traslado al Hospital Naval Rio Santiago para una revision y a la Derecha yo Con Capote Naval, el mismo que utilice durante todo el conflicto, desde el 4 de Abril cuando zarpe para MLV.

A partir del 14 de abril cumplió 19 misiones de alerta temprana y transportes diversos, muchos de ellos vitales para los habitantes de las islas, pues se realizaban principalmente para la provisión de alimentos.

El 1º de mayo, mientras se hallaba en cercanías de la punta Celebroña, fue sobrevolado por un Harier enemigo que no lo llegó a atacar, presuntamente por entender que se trataba de un buque tripulado por isleños.
Al día siguiente se embarcó el mayor Jorge A. Monge, para buscar los cañones del GADA 101 que estaban a bordo del Rio Carcarañá. Como medida de seguridad se instalaron dos ametralladoras MAG, una a proa y otra a popa, más por efecto moral que por su eventual eficacia ante un ataque naval o aéreo.

Luego de continuas alertas de ataques aéreos y tormentas, el 3 de mayo se procedió al trasbordo de los 8 cañones y 16.000 proyectiles que por entonces se hallaban a bordo del ARA Isla de los Estados anclado en el estrecho de San Carlos. Esta importante operación se realizó de noche, con mucho viento y continuos rolidos. Cuando el Monsunen regresó a Puerto Argentino, recibió una alerta de ataque naval, posiblemente de un submarino, que lo obligó a permanecer inmóvil durante 8 horas.

He aquí la historia de un Veterano, contando su vivencia en Malvinas, a bordo del Monsunen…

EL día 6 de mayo de 1982 me encontraba con mi sección de apoyo de combate de la Compañía «C» del RI 4 de Monte Caseros, en Monte Wall, recibiendo la orden del Jefe de Compañía Capitán Marpegan, que dos soldados y yo, con una ametralladora MAG, dos cajones de munición me presentara por orden del Gral. Parada en Puerto Argentino en el sector de muelles.

Al llegar allí, queda un solo soldado debiendo el otro regresar al regimiento. La misión que yo pensaba que era la de defender una posición por la adyacencia del puerto, no fue así. Me ordenaron embarcar en un pequeño buque, anclado en el muelle nro. 4, y qu emi misión era la de dar defensa antiaérea en todo los viajes que realizara hasta su regreso a Puerto Argentino.

El Monsunen en Pradera del Ganso

Al presentarme a bordo, me recibe el 2do Comandante, el Tte. de Navío Oscar Vazquez, dándome un lugar como integrante de la tripulación. Ese mismo día, zarpamos con una sección del RI 5, llevando a bordo, cañones 105 mm, munición y alimentos hacia Puerto Howard.

Dos día pasaron. En calma, pero con temor de un ataque naval o aéreo.

Comenzando a integrarme con la tripulaicón del Monsunen, recibiendo su afecto y cordialidad, como si fuera yo un integrante más de la Armada, llegando a tener con ellos una amistad que va más alá de los años. Amistad que se fue fortaleciendo con el correr del tiempo, tanto en las buenas como en la smalas. Amistad que se logra con personas que dieorn todo, que donde el sufrimiento del otro era el de uno mismo. Valentía, el desinterés por el riesgo propio, puesto de manifiesto en cada una de la shoras que transcurrieron hasta nuestro regreso al continente, fue moneda corriente, con un solo objetivo: el de cumplir con nuestra misión.

Después de tres días de viaje, llegamos a Puerto Howard, donde desembarca la sección del RI 5.


En Puerto Howard

Comenzamos el regreso a puerto Darwin, donde cargamos, del buque Bahía Buen Suceso, combustible para avión JP1 y munición con destino a Puerto Argentino, al cual nunca llegaríamos.

Corriendo el día 23 de mayo, siendo aproximadamente las 0230 hs de la madrugada, teniendo un viaje en calma, el comandante de la nave, el Teniente de Navío Jorge Gopcevich Canevari, da alerta amarilla (ataque de helicópteros), preguntando quien se encontraba en la ametralladora, asentuando a viva voz, que yo era el que allí se encontraba, me indica que se aproximaba al buque, un helicóptero enemigo. La noche era clara, se veían las siluetas de los cerros en el horizonte, tomo la ametralladora de MAG y ordeno al soldado clase 62, Ramón Orlando Godoy, que era mi abastecedor de munición que girara conmigo a mi derecha cuando apareciera el helicóptero.
En la proa del buque sentía a lo lejos que el enemigo se aproximaba hasta que lo vimos. Comenzando a abrir fuego sobre el aparato y viendo como las balas trazantes se apagaban dentro del fuselaje, hasta que hizo un giro buscando la costa y se vio un resplandor en el cielo que iluminaba la noche.
Teniendo incertidumbre por lo que nos sucedería, no faltó la respuesta de las Fragatas que se encontraban dentro del Estrecho abriendo fuego de luces de bengala para poder ubicar la posición del buque. Continuando con fuego de cañones y misiles que no dieron en el blanco, gracias a la valentía y coraje de nuestro Comandante, que hacía al buque zigzaguear para evitar que nos dieran con la artillería de sus naves.
Nos informaron por alta voz del buque, que nos prepararamos para envicar en la costa.

Se encontraba en la proa del buque junto con el soldado clase 62 Godoy y yo, después de que abriera fuego al helicóptero, el Teniente de Corbeta Héctor Lehman. El fuego del enemigo era constante, nosotros en busca de la costa para poder desembarcar hasta que en un momento dado, el buque se clava con su proa en la costa, la cual se encontraba llena de rocas al momento de iniciar el desembarco, tirando balsas salvavidas al mar.

El soldado Godoy decide lanzarse desde lo alto del buque hacia las rocas pegando con su chaleco salvavidas en ellas e hiriéndose en una pierna.
Yo me arrojo en una balsa que se encontraba en la popa. Cayendo dentro de ella. Mientras que el resto del personal trataba de salvar su vida bajo el fuego enemigo. Teniendo en cuenta la carga, era por más peligrosa.
Escucho que del buque preguntan quien se encontraba en la balsa de popa, contestando yo, y siento caer arriba mío una persona a la cual ayudo a entrar, siendo el Cabo Bruneti.

Desde la costa a viva voz preguntan quien hay en la balsa de popa, contestando los dos, nos dicen que la corriente nos llevaba mar adentro, y con el el peligro de ser atrapados por la rotación de la élice del buque, la cual seguía girando. Comenzamos a remar con las manos que empezaron a morarse por el frió del agua. No teniendo resultados, decidimos tirarnos al mar y nadar hacia la costa en una distancia aproximada de 50 metros, que se hacían eternos por el frío que comenzábamos a tener. Llegando a tomarme de una roca, siento que alguien me ayudaba a subir, porque me patinaba por el musgo.
Una vez reunidos, tomo al soldado Godoy, el cual se encontraba herido. Todos comenzamos a abandonar el áerea, siempre bajo fuego enemigo, realizando un alejamiento rápido hasta un lugar donde nos pusimos a salvo.

Pasado los minutos, el fuego enemigo paró. Sintiendo a lo lejos como ametrallaban las balsas que se fueron a la deriva.

El enemigo continuó con su ataque hacia la costa, teniendo en cuenta que no podrían dar con el buque, debido a que se encontraba barado frente a rocas que hacían rebotar las ondas del radar.
Comenzamos a retirarnos tierra adentro, para evitar el fuego del cual eramos objeto.
La madrugada del 23 de mayo, transcurrió teniendo mucho frío, llegando casi al límite de la hipotermia, debido a que todos nos encontrábamos mojados. Llegando a juntarnos para poder mantener el calor unos con otros.
Al amanecer, comenzamos un grupo a dirigirnos al buque para ver si se podría recuperar, si es que el mar no lo hubiese llevado, otro grupo fue a realizar un reconocimiento por los alrededores.

Recuperación del buque:
Al llegar nos encontramos con el buque desencallándose debido a que la marea comenzaba a crecer, y el Comandante decide junto con el Cabo Bruneti, el Suboficial Cabana y el conscripto clase 62 Bazan, tratar de llegar y subir por una cuerda que se encontraba atada al buque, para poder recuperarlo. En el intento queda enganchado en la soga el Suboficial Cabana, el cual cae al agua y es rescatado por el conscripto Bazan.
El Cabo Bruneti logra llegar, y tirando una balsa al agua comenzamos a hacar pasajes de tierra al buque, hasta que logramos recuperar la nave.
Al ser revisada, se descubre que una amarra se había enrrollado en la élice y no podríamos seguir viaje.
Comunicándose por radio el Comandante para ver si podían venir a rescatarnos, se logra al entrar la tarde la llegada del buque Forest, para remolcarnos hasta Pradera del Ganso.
En todo ese recorrido estabamos a merced del enemigo, teniendo que agradecer a Dios que no ocurrió nada.

Día 25 de mayo al mediodía: se da un alerta roja. Ataque de aviación teniendo que ir precipitadamente a nuestra posición en tierra, cuando los Harrier abrían fuego al buque.

Día 27 de mayo: comienza el ataque inglés a Pradera del Ganso, comenzando en la primera línea, la cual se encuentra desbordada; comienza el repliegue y se realizan enfrentamientos con el resto del grueso de las unidades destacadas, librándose combates cruentos de artillería y armas pesadas hasta el día 29 de mayo, logrando que el enemigo retrocediera más de una vez, por encontrarse con defensas sólidas por el ímpetu y el coraje de los que nos encontrábamos defendiendo nuestra tierra del invasor.

Madrugada del día 29: Hay un alto al fuego. Se comenta por las líneas de tropa propia que había posibilidades de una rendición, las cuales yo no entendía. Llega la orden más amarga que tuve que cumplir en toda mi carrera como soldado, la de rendirme.

Quisiera agradecer en esta pequeña reseña que he escrito, a mis camaradas de la Marina, los cuales me consideraron en todo momento como un marino más, sintiéndome hasta el día de hoy un integrante más de la Marina, un amigo de todos ellos.
Amigo que va a sguir siéndolo por toda la vida.

Gracias MONSUNEN…

DEFENSA ANTIAEREA DEL A.R.A MONSUNEN DEL EJERCITO ARGENTINO
SARGENTO PRIMERO DE INFANTERÍA EA
RUBÉN OSCAR MARCHETTI

SOLDADO CLASE 62 EA
RAMON ORLANDO GODOY

TRIPULACIÓN DEL MONSUNEN

TENIENTE DE NAVIO JORGE GOPCEVICH CANEVARI
TCCDNA VAZQUEZ OSCAR GUILLERMO
TCCDNA LEHMAN HECTOR RODOLFO
SSMQ CABANA LUCAS
SSMQ MAMANI ADOLFO BLAS
CPEN GRAMAJO RAUL
CIEL PEDRAZA JOSE ANTONIO
CIMA RIVERO CARLOS JAVIER
CSMA BRUNETTI CARLOS ALBERTO
CSMA CALIZAYA ZERPA JESÚS
CC62 BAZAN ROMUALDO IGNACIO
CC62 AVILA JOSE DULCILLO
SARG INF EA MARCHETTI RUBEN OSCAR
SOLD C 62 EA GODOY ORLANDO RAMON