Frente a esto las vacuna, en cualquiera de sus formatos o nacionalidades, por ahora no podrán hacer demasiado. Argentina esta retrasada en la aplicación como también lo está casi todo el mundo, aunque las dimensiones serán diferentes.

Alberto Fernández no tiene hasta el 15 de enero para definir si cierra o no las conexiones con el mundo vía Ezeiza. A esa especulación que corrió ayer por los medios le falta un dato previo: el viernes vence el plazo de suspensión de vuelos con Reino Unido, Italia, Países Bajos, Australia y Dinamarca, todos destinos donde se detectó la nueva cepa británica. La información quedó un poco atrás ya que otras variantes del virus se sumaron a la lista y es esta semana cuando el Presidente debe definir cómo se avanza con esas y nuevas restricciones. Habrá más, eso es seguro.

La diferencia es que esta vez la economía pesa. Ya no habrá dilemas, que resultaron erróneos en muchos casos. La decisión de ayer de los intendentes costeros con Axel Kicillof dejó en claro que también en la provincia de Buenos Aires se confirma que no hay fondos para suspender la temporada y salir a asistir financieramente a las víctimas económicas de la pandemia.

Vale como muestra el adelanto que Daniel Arroyo hizo, en un intento de calmar ánimos. “Si hay un rebrote, va a haber medidas excepcionales de emergencia”, dijo el ministro. Quizás ni el mismo sepa de dónde podrá sacar fondos si finalmente hay que volver a endurecer la vida en el país.

Por fmluzucom

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