El calor y el sol amainaron un poco este jueves frente a la intensidad de los días previos. Más de 170.000 personas ya habían pasado por la edición número 20 de Expoagro cuando comenzaron a llegar diplomáticos extranjeros, intendentes bonaerenses y referentes de la oposición peronista.

Entre los primeros en aparecer estuvo Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura y Servicios Públicos del gobierno de Axel Kicillof, que participó de la cena previa a la inauguración de la gran feria de la agroindustria.

Durante la jornada también llegaron el jefe del bloque de Unión por la Patria en Diputados, Germán Martínez, y el senador Eduardo «Wado» de Pedro. A ellos se sumaron dirigentes del conurbano como Gastón Granados (Ezeiza), Federico Otermín (Lomas de Zamora) y Gustavo Menéndez, ex intendente de Merlo. Poco después apareció también la diputada provincial e intendenta en uso de licencia de Quilmes, Mayra Mendoza. Otros vinieron más tarde, como el alcalde rosarino, Pablo Javkin.

La presencia de referentes peronistas en la feria del campo —algo que se volvió más habitual en los últimos tres años— dejó ver un mensaje común: críticas al Gobierno nacional por la paralización de la obra pública y por la situación del empleo y la industria.

A lo largo de la feria también circularon figuras de la diplomacia. Entre ellos, el embajador de Alemania, Dieter Lamlé; el de Marruecos, Fares Yassir; la embajadora de Ecuador, Diana Salazar; y el embajador de Suecia, Torsten Ericsson. Vinieron representantes de la Unión Europea, de Sudáfrica, de Estados Unidos y de Japón que, como el sueco se acercó al megaestand de Volvo, los japoneses a Toyota.

Mientras caminaba de traje y corbata, Ericsson compartió con este diario una lectura sobre lo que percibía en el clima de negocios de la feria.

“Tengo un poco la sensación de que acá se puede medir la temperatura de la economía argentina, porque el campo y la agroindustria son muy importantes”, señaló. Según lo que escuchó de empresarios y productores, la situación tiene “dos caras”, sostuvo. “Por un lado, muchos productores están en un muy buen momento, con buena cosecha, acceso a crédito, inversiones y buenas ventas. Pero también está el otro lado, con industrias que están en una situación más complicada, entre otras cosas por la competencia importada de productos que vienen de otros países”, explicó.

La presencia de dirigentes peronistas en la muestra también contrastó con la visita del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, quien centró su agenda en temas de innovación, la transición hacia energías limpias, el impulso a las start ups y la movilidad eléctrica. También llamó fuerte la atención la masiva presencia y el entusiasmo que mostraban por conversar y apoyar al campo de una nueva generación de peronistas y kirchneristas teniendo en cuenta el duro enfrentamiento que tuvo con el sector la ex presidenta Cristina Kirchner.

Tanto De Pedro como Macri fueron abordados por los periodistas por el escándalo en torno al uso de aviones oficiales y el traslado de la esposa de Manuel Adorni en el avión presidencial. Evitaron hablar de política nacional.

Tras saludar a las autoridades de los diarios Clarín y La Nación —organizadores de la exposición—, Katopodis sostuvo que la provincia busca mantener una agenda activa de infraestructura vinculada al sector agropecuario.

El ministro remarcó la importancia de obras viales y de infraestructura productiva, en particular el proyecto de la cuenca del Salado, que según dijo tiene financiamiento aprobado pero no cuenta con la autorización del Gobierno nacional.

“Tenemos la convicción de que la provincia tiene que tener todos los días inversión en rutas, en caminos y en autopistas. Es lo que venimos haciendo en un contexto muy difícil, con la obra pública nacional desfinanciada”, afirmó.

Katopodis también sostuvo que la Nación le quitó a la provincia más de 22 billones de pesos, lo que —según planteó— genera una “asfixia muy grave”. “De todos modos estamos trabajando para revertir eso con inversión propia y con mucho esfuerzo”, agregó.

Consultada por los periodistas, Mayra Mendoza habló del escándalo vinculado al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por haber llevado a su mujer en el avión presidencial y por haber hecho uso de una aeronave privada para un viaje a Punta del Este. Mendoza habló de una “doble vara muy marcada”. Continuó: “Si un funcionario que fuera parte de un gobierno peronista hubiese hecho algo así, hoy no estaría siendo funcionario”, señaló.

Sin embargo, Mendoza relativizó el tema frente a lo que considera problemas más urgentes cuando se le consultó si Adorni debía renunciar.

“Me parecen mucho más graves otras cosas: el cierre de FATE, las más de veinte mil PyMEs que han cerrado, lo que sucede con los jubilados, la desprotección a las personas con discapacidad y el desfinanciamiento a las universidades”, sostuvo.

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