La artilleria en Darwin y Pradera del Ganso

Por: TP (VGM) Carlos Chanampa
El apoyo de fuego de artillería al Regimiento de Infantería 12 fue brindado por solo 3 obuses de 105mm, al mando del teniente primero Carlos Chanampa, perteneciente al Grupo de Artillería 4. Se nos reitero la orden de ejecutar un ataque de desarticulacion, a lo que informamos que era imposible, teniendo en cuenta que la compañía estaba siendo atacada por fuerzas británicas muy superiores y que ya se encontraban en la parte norte del istmo. Pasaron algunos minutos y comenzó un intenso fuego naval sobre Darwin y Pradera del Ganso. Ante este hecho me ordenaron un rápido repliegue de la batería hacia la posición principal. Antes de iniciarlo solicite autorización para ejecutar fuegos desde una posición adelantada sobre la boca norte del istmo. Esa actividad y las frecuentes comunicaciones radiales hicieron que fuera detectada la posición y comenzó un intenso fuego naval sobre ella. Evalué la posibilidad de enviar al subteniente Navarro como observador adelantado, pero desistí, porque no tenia medio de comunicación; entonces decidí ejecutar apoyo de fuego basándome en el conocimiento del terreno y cartografía; esto me obligo a ordenar varios cambios de puntería. Comprobada la efectividad del tiro mediante la información que me llegaba de los elementos de infantería que constantemente me daban ubicación de la propia tropa, del enemigo y del sector de terreno que estaba batiendo. Se destaco en esta actividad el teniente de Infantería Estevez. Otros medios de orientación eran las bengalas lanzadas por el enemigo para iluminar el campo de combate. Todos estos elementos a mi juicio sirvieron para lograr eficazmente la entrada norte del istmo y las alturas de Darwin. Como prácticamente carecía de observación, al tener información de que una ráfaga hacia impacto, variaba la deriva y el alza en pequeñas magnitudes, lo que daba resultados muy positivos. Perdimos contacto con el teniente Estevez, que era el que informaba acerca de la eficacia del tiro. A las 10 y 30 se lanzo un contraataque a ordenes del subteniente Gomez Centurion , el que culminaría con la muerte del jefe del regimiento ingles y con la perdida del 50 por ciento de los efectivos de la sección. El enemigo se replegó para reorganizarse y se produjo una pausa del combate. La propia tropa se había reorganizado al norte del combate sobre el camino a Darwin, mientras los ingleses atacaban con efectivos del orden de dos compañías. El fuego de morteros hacia insostenible la posición; el soldado Reinaldi fue alcanzado en el rostro por una esquirla y el soldado Zulin salvo su pierna gracias a que una gran esquirla día en la empuñadura de su pistola. Ante tal situación, y en virtud de que no disponía de refugios de personal, munición y material, ordene cambio de posición en momentos en que el fuego había alcanzado su mayor magnitud. Esta actividad se realizo con el único vehículo de que disponíamos, y la munición fue llevado a brazos por los soldados, que en ningún momento titubearon, a pesar del peligro constante que representaba los proyectiles enemigos. Al abordar la nueva posición, las piezas fueran dispuestas en abanico y a partir de ese momento se ejecuto fuego con puntería directa sobre el enemigo, que se encontraba a escasos 500 metros. Logramos mantenerlos a distancia hasta las 17 horas , en que fracciones de escasa magnitud, protegidas por la costa, alcanzaron a ocupar posiciones en una escuela que se encontraba a 100 metros de la localidad. Desde allí comenzaron a reglar , nuevamente a tiro de morteros. Ordene a la tercera pieza destruir el edificio. Al tercer impacto, observe que el edificio era consumido por las llamas. En esos momentos, la posición era batida por intenso fuego de ametralladoras, el personal se protegía con los escudos y las ruedas. Logramos batir dichas armas, y continuamos haciendo fuego contra el enemigo, que infructuosamente intentaba aproximarse. Esta situación duro hasta llegada la noche en la posición, y por la mañana nos enteramos de que se trataría la rendición de la plaza con el jefe ingles. Cuando tuvimos la certeza de que la rendición se llevaría a cabo, procedimos a destruir el material. Al llegar los ingleses a la posición, el mas antiguo de los oficiales me pregunto si era el jefe, a lo que le respondí que si, y me manifestó que realmente estaba admirado ya que esperaba encontrar un grupo de artillería y no solamente 3 piezas, que realmente la cadencia de fuego los había confundido, y su efectividad había sido el peor obstáculo a superar. Fuente: La artilleria en Darwin y Pradera del Ganso, por el teniente primero Carlos Chanampa . Malvinas relatos de soldados, biblioteca del Suboficial, Buenos Aires , volumen 154, paginas 25 y 26.
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