Diseño sin título - 1

Sr. Director:
“Las dos argentinas”
Han pasado unos días del 24 de marzo de 2025, y habiendo visto y oído todo lo que
ha acontecido respecto de lo que ocurre en nuestro país cada vez que llegamos a un
nuevo aniversario del golpe de estado del año 1976, muy a pesar mío he llegado a
una conclusión lamentable y excluyente a la vez: “¡esto no tiene arreglo! ¡¡¡Y una vez
más se confirma eso de que existen dos argentinas…!!!”
En efecto, han pasado 49 años y el enfrentamiento entre los dos pensamientos
predominantes, está tan vivo como el primer día, o quizás más. Y eso me lleva a
pensar que es irremediable tal situación, por lo menos en los términos que maneja la
endiosada democracia, en donde la verdad no aparece por ningún lado,
contrariamente al relato que lograron imponer los seguidores de la falaz política de los
Derechos Humanos (DDHH) que, impunemente impera en la Argentina.
Todo pareciera indicar que los argentinos estamos envueltos en una especie de
maldición que hace que, desde nuestros inicios como país soberano, hayamos
quedado siempre atrapados en ese concepto de “las dos argentinas”.
En tal sentido, podríamos señalar, a grandes rasgos, que esas “dos argentinas” a lo
largo de nuestra historia han estado representadas por una concepción liberal y una
nacional. Creo que ahí es donde se manifiesta más que nada esa división, pero a fuer
de ser más prácticos, podríamos arriesgar que siempre, los argentinos tenemos algo
que nos enfrenta y nos divide: política, futbol, religión, etc., y cuando esa división es
profunda por su significado hablamos de “dos argentinas”. Así fue durante las
invasiones inglesas en 1806 y 1807, patriotas Vs. cipayos que no veían con horror la
invasión extranjera, luego en la Revolución de Mayo, saavedristas Vs. morenistas, en
1852 en Caseros, unitarios Vs federales, en el siglo pasado, peronistas Vs.
antiperonistas, en Malvinas: la Argentina del 2 de Abril Patriota, Vs. la Argentina de la
antipatria, la que considera a Malvinas como una locura, la Argentina de los militares
Vs. antimilitares y muchos otros etcéteras que marcan la división.
Con el 24 de marzo de 1976 es muy peculiar lo que pasó e intentaré explicarlo. Como
ya sabemos, gobernaba por entonces la señora Isabel Martínez viuda de Perón y el
país era un caos por el accionar de las organizaciones subversivas que estaban
sembrando de terror y sangre el suelo Patrio. En ese caos político, social y económico,
la subversión internacionalista, que nada tenía de nacional, llegó a la conclusión que,
actuando así en un gobierno democrático, tal circunstancia le jugaba total y
absolutamente en contra. “Tenemos que actuar contra un gobierno de facto, ahí
encontraremos nuestra justificación de la lucha armada”, decían los comandantes
subversivos por entonces en las apreciaciones que realizaban y que años más tarde
harían públicas. “Nuestra estrategia entonces será provocar que los militares den un
golpe de estado” … ¿Cómo?… Acrecentando al máximo el caos y el terror en la
sociedad, así obligaremos a los militares a actuar para restablecer el orden” …. Y así
hicieron, y los militares mordieron el anzuelo dando el golpe de estado, pero con el
apoyo de casi toda la sociedad y de la mayoría de los partidos políticos que no
soportaban ya tanto caos, muerte y terror.
Instalado en el gobierno el poder de las FFAA, éstas decidieron emplear todos los
medios disponibles para derrotar a la subversión. Como ya estaba la experiencia de
que en el año 1974 la subversión se había encargado de asesinar impunemente al
Juez Federal Jorge Vicente Quiroga, uno de los miembros de la Cámara especial que
se había conformado para juzgar a los terroristas y guerrilleros incursos en los delitos
propios de la subversión, ‒ hecho éste que marcó que ningún otro juez en la Argentina
se atreviera a dictar una sentencia contra los guerrilleros ‒, los militares debieron
recurrir a otros procedimientos mucho más efectivos pero a la vez cuestionables, dado
que optaron por utilizar las mismas armas que utilizaba el enemigo. Tales
procedimientos, sin dudas permitieron derrotar militarmente a la subversión, pero
dieron pie a que comenzara otra guerra. En efecto, con la derrota militar de la
subversión terminó la guerra armada y comenzó la guerra psicopolítica, que tuvo su
punto cúlmine en el gobierno “democrático” de Alfonsín. Con él en el poder y gran
parte de los guerrilleros ocupando cargos políticos, se hizo foco en la política de
falaces DDHH, y comenzó un proceso de venganza y revancha hacia todas las
Fuerzas del Orden de la Nación que habían participado en la lucha contra la
subversión y la habían derrotado militarmente. Años más tarde Néstor Kirchner selló
un pacto con el terrorista Horacio Verbitsky y avivó la llama de la discordia y, sin
pruebas o con pruebas falsas, testigos inventados y con jueces prevaricadores
lograron juzgar y encarcelar a gran parte de cuadros de las Fuerzas Armadas, de
Seguridad y Policiales, por su participación en esa guerra. Actualmente, en 2025,
continúa ese proceso arbitrario y día tras día mueren en prisión servidores del Orden
de la Nación que tienen, entre 70 y 90 años de edad.
En síntesis, a partir del 24 de marzo de 1976, la izquierda derrotada militarmente
comienza su guerra psicopolítica sembrando la consigna “democracia o dictadura” con
la finalidad de “legitimar” su lucha y así aparecer ante la sociedad como los defensores
de algo en lo que no creían ni creen: la democracia (ellos creen en la revolución
socialista), pero que les servía porque la sociedad sí creía en ella. Y previo al retorno
de los gobiernos constitucionales en 1983, ya estaban instaladas otra vez, las “dos
argentinas”, en esta oportunidad las de las falacias de “dictadura o democracia” o la
de “militares y antimilitares”, que son las que, con tanta prédica de todos los gobiernos
democráticos, han logrado imponerse hasta los tiempos actuales.
Dicho esto, sólo cabe agregar que, si bien todo indica lo que señalamos al principio
de estos párrafos sobre que “¡esto no tiene remedio!”, porque las posiciones
enfrentadas se presentan como irreconciliables, quienes tenemos una visión teológica
de los tiempos que estamos viviendo, abrigamos la esperanza que aquella unión de
todos los argentinos que muchísimos anhelamos sobre la base de la Verdad, pueda
hacerse realidad con la intervención de la Providencia Divina. Nuestros ruegos a Dios
por una sola y auténtica Argentina, la de siempre, la tradicional, la Argentina Católica
y Sanmartiniana.
¡Viva Cristo Rey! ¡Viva María Reina!
¡Por Dios y por la Patria!

 Hugo Reinaldo Abete 
                                                                                    Ex Mayor E.A.

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