Morgan Stanley mantiene su previsión de dos recortes de tasas de la Reserva Federal este año, aunque advierte que el shock en los precios del petróleo tras el conflicto con Irán podría retrasar el inicio de la flexibilización monetaria.

La Reserva Federal (Fed) podría retomar el ciclo de recortes de tasas recién en junio, aunque el escenario se volvió más incierto tras el fuerte aumento del precio del petróleo provocado por el conflicto con Irán, según un análisis de Morgan Stanley.
Los economistas del banco mantienen por ahora su previsión de dos bajas de tasas de un cuarto de punto durante 2026, previstas para las reuniones de junio y septiembre. Sin embargo, advierten que el shock energético podría retrasar el inicio de la flexibilización monetaria. En ese caso, el primer recorte podría postergarse hasta septiembre o incluso diciembre, lo que empujaría el siguiente ajuste recién hacia 2027.
“Si la Fed sigue su comportamiento histórico y decide mirar más allá de las presiones inflacionarias generadas por el petróleo, creemos que aún podría avanzar con una flexibilización antes de lo que hoy descuenta el mercado”, señaló el economista jefe para Estados Unidos de Morgan Stanley, Michael Gapen, junto con su equipo en un informe publicado el miércoles.
El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán generó una fuerte suba en el precio del crudo y sacudió a los mercados financieros. Esta dinámica volvió a poner en duda el calendario de recortes de tasas. Actualmente, el mercado de futuros apenas descuenta una reducción de 25 puntos básicos para este año, probablemente en la reunión de octubre.
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Morgan Stanley advirtió por la inflación
Aunque el presidente Donald Trump aseguró en los últimos días que el conflicto podría terminar “pronto” y la Agencia Internacional de Energía anunció una liberación extraordinaria de 400 millones de barriles de reservas estratégicas, el precio del petróleo se mantiene elevado. El Brent cotiza alrededor de los u$s90 por barril, muy por encima de los cerca de u$s70 que registraba antes del inicio del conflicto.
Según Morgan Stanley, si el petróleo no regresa a los niveles previos a la guerra, el impacto sobre la inflación general sería más marcado en 2026. Además, la tasa de desempleo podría mantenerse moderadamente más alta hasta finales de 2028.
En ese escenario, la Fed podría verse obligada a equilibrar su doble mandato —controlar la inflación y sostener el empleo— con una política monetaria más flexible de lo previsto inicialmente.
“Un segundo riesgo para nuestra proyección es que la Fed termine recortando las tasas más tarde, pero con una mayor magnitud de lo que anticipábamos”, señalaron Gapen y sus colegas.
Para los economistas del banco, los precios actuales del mercado reflejan principalmente la elevada incertidumbre en torno a la duración del conflicto y la dificultad para anticipar cómo responderá la Fed hasta que haya mayor claridad en los datos económicos y en la evolución del escenario geopolítico.


