Los ADRs y los bonos argentinos cayeron este jueves en una jornada marcada por otro salto del precio del petróleo y la creciente incertidumbre global por la escalada del conflicto en Medio Oriente. A nivel local, además, el mercado asimiló el dato de inflación de febrero, que se ubicó en 2,9%, por encima de lo esperado por los analistas y con señales de mayor persistencia inflacionaria.

En el frente internacional, la tensión geopolítica volvió a dominar el humor de los mercados. El foco permanece en el Estrecho de Ormuz, luego de que se registraran nuevos ataques contra buques petroleros en el Golfo, en un contexto en el que Irán mantiene la presión sobre el tránsito marítimo tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel. En paralelo, el nuevo líder iraní Motjaba Jomenei reafirmó que el estrecho seguirá siendo utilizado como herramienta de presión estratégica, mientras que desde Washington el secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió que la Marina estadounidense aún no está en condiciones de escoltar petroleros en la zona, aunque no descartan avanzar en esa dirección si la situación escala.

En ese contexto, los precios del crudo se dispararon. El Brent saltó 10,3% hasta u$s101,3 por barril, mientras que el WTI avanzó 10,5% hasta u$s96,4.

La reacción fue inmediata en los mercados financieros globales. Wall Street operó con fuertes caídas, con el Nasdaq retrocediendo 1,8%, seguido por el Dow Jones (-1,6%) y el S&P 500 (-1,5%). Al mismo tiempo, la volatilidad se disparó: el índice VIX subió 12,1% hasta los 27,2 puntos.

En el mercado de deuda estadounidense también se registró presión alcista en los rendimientos. La tasa del Treasury a 10 años subió hasta 4,26%, mientras que la de 2 años avanzó a 3,73%, reflejando las preocupaciones por un eventual shock inflacionario derivado del salto del petróleo.

S&P Merval y ADRs: la jornada se tiñe de rojo

En la plaza local, el impacto se sintió de lleno en los activos argentinos. El S&P Merval de la bolsa porteña retrocedió 2,7% hasta los 2.695.423,7 puntos, cortando una racha de cinco ruedas consecutivas al alza. Medido en dólares, el índice también cayó por primera vez en la semana, 2,8% hasta los 1.849,61 puntos.

Entre las acciones líderes, las bajas estuvieron encabezadas por Banco Macro (-5,3%) y Grupo Supervielle (-5%), en una jornada de fuerte castigo al sector financiero.

En Wall Street, los ADRs de empresas argentinas también operaron con fuertes retrocesos. Las caídas más pronunciadas fueron para Banco Macro (-6,1%), BBVA Argentina (-5,3%) y Grupo Financiero Galicia (-5,1%).

Bonos en dólares y riesgo país

La renta fija tampoco escapó al clima negativo. Los bonos soberanos en dólares cerraron con mayoría de bajas, en línea con el deterioro del apetito global por riesgo.

El Global 2046 lideró las pérdidas con una caída de 1,3%, mientras que otros tramos de la curva registraron retrocesos de entre 0,4% y 1,1%, según operadores del mercado. En sentido contrario, el Global 2030 logró avanzar 0,6%.

Como resultado, el riesgo país subió 2,9% hasta los 568 puntos básicos.

Inflación: el mercado observa señales de persistencia

En el plano doméstico, el INDEC informó este jueves que la inflación de febrero fue del 2,9% mensual, el mismo registro que en enero, con lo que el índice acumuló 5,9% en el primer bimestre y 33,1% interanual. Uno de los datos que más atención generó entre los analistas fue la aceleración de la inflación núcleo, que pasó del 2,6% al 3,1%, su nivel más alto desde abril de 2025.

Los rubros que más presionaron sobre el índice fueron vivienda, agua, electricidad, gas y combustibles, con un aumento del 6,8%, explicado principalmente por ajustes tarifarios. También se destacó la suba de alimentos y bebidas (+3,3%), impulsada por el encarecimiento de la carne.

Tras conocerse el dato, el mercado reaccionó con mayor demanda de bonos CER y ventas en instrumentos a tasa fija, con subas de hasta 0,3% en los títulos ajustados por inflación, mientras que la curva a tasa fija registró bajas de hasta 1,1% en el tramo largo, según estimaciones del mercado.

Qué esperan los analistas

En este contexto, Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, señaló que el proceso de desinflación continúa, aunque con una dinámica menos acelerada que la observada durante gran parte de 2025. “Es esperable que el sendero de desaceleración tenga pausas o meses de mayor resistencia, especialmente cuando aparecen ajustes en precios regulados o en rubros sensibles como los combustibles”, explicó.

El analista agregó que uno de los factores a monitorear será la evolución del precio internacional del petróleo. “Si el Brent se mantiene en niveles elevados, podría trasladarse parcialmente a los precios domésticos de la energía y generar presión adicional sobre la inflación de corto plazo”, advirtió.

Por su parte, Auxtin Maquieyra, gerente comercial de Sailing Inversiones, consideró que el dato confirma una cierta meseta en el proceso desinflacionario. “En economías con antecedentes inflacionarios elevados, la nominalidad tarda más tiempo en estabilizarse, por lo que es normal observar algunos meses de meseta antes de que la tendencia vuelva a ser claramente descendente”, sostuvo.

En esa línea, remarcó que el escenario base sigue siendo el de una desaceleración gradual. “Mientras se mantenga el superávit fiscal y la política monetaria continúe siendo prudente, la inflación debería retomar una trayectoria descendente más clara hacia el segundo semestre”, concluyó.

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