En redes sociales se difundió un fragmento de un noticiero en el que cubría la llegada del presidente Javier Milei acompañado de su hermana Karina Milei y la comitiva presidencial a la asunción del flamante Jefe de Estado del país trasandino José Antonio Kast. En la secuencia se observa como periodistas y movileros de la televisión abordan al mandatario y son empujados por la secretaria general de Presidencia.
En el Congreso de Valparaíso, el mandatario argentino se hizo presente para la ceremonia de asunción de Kast, marcando uno de los gestos políticos más visibles del nuevo alineamiento entre dirigentes de derecha en América y Europa. El dirigente electo reemplazara al presidente saliente Gabriel Boric, en un acto que reunió a más de mil invitados internacionales y que simboliza el giro político del país trasandino.
Kast asumió el 11 de marzo de 2026 luego de ganar el balotaje presidencial de diciembre de 2025 frente a la candidata de izquierda Jeannette Jara. En esa segunda vuelta obtuvo alrededor del 58 % de los votos contra poco más del 41 % de su rival, consolidando la victoria más contundente para la derecha chilena desde el retorno de la democracia en 1990. La victoria de la derecha significa un cambio político profundo en el país andino, que venía de cuatro años de gobierno del progresista Boric.
Analistas internacionales consideran que el triunfo del líder del Partido Republicano representa el giro más marcado hacia posiciones conservadoras en Chile desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet, con una agenda centrada en seguridad, migración y reducción del gasto público. En ese contexto, la llegada de Milei a la ceremonia tuvo una fuerte carga simbólica. Ambos dirigentes comparten una agenda política orientada a la liberalización económica, la crítica al progresismo regional y una visión más dura sobre seguridad y migración.
Para el gobierno argentino, la llegada de un presidente de derecha en Chile es interpretada como una oportunidad para fortalecer un eje político regional más cercano a la agenda libertaria y conservadora que promueve el mileismo. Desde su llegada a la Casa Rosada, el Jefe de Estado ha buscado tejer alianzas con líderes y movimientos internacionales que cuestionan el consenso progresista de la última década en América Latina y Europa.

Ese entramado político incluye contactos con dirigentes conservadores del continente y la participación en foros y redes internacionales vinculadas a la nueva derecha global, espacios donde también se mueven figuras cercanas a Trump. En ese circuito aparecen encuentros y cumbres promovidas por organizaciones y conferencias que buscan articular una agenda común sobre libre mercado, combate al socialismo y políticas migratorias más restrictivas.
