Después de que los senadores de La Libertad Avanza emitieran un comunicado aclarando que no aceptarán el último incremento de sus dietas – que las llevaría a más de 11 millones- el bloque de la UCR hizo lo mismo. Se suman otros legisladores de bancadas federales que aclaran que también renunciarán al aumento.

Como contó Clarín, el miércoles por la mañana las autoridades de ambas Cámaras del Congreso firmaron el acuerdo paritario con los gremios de los trabajadores legislativos para otorgar una suba escalonada hasta mayo que acumulará un 12,5 %.

Recién entrada la noche el bloque oficialista emitió un comunicado aclarando que ellos van a renunciar a percibirlo. «El pueblo espera de nosotros una respuesta coherente con nuestros principios. Por eso consideramos que nuestro salario no debe ser aumentado», señalaron en el texto en el que reconocen que como senadores perciben «una remuneración muy por encima del ingreso promedio».

Este jueves a la mañana llegó el momento del bloque aliado, de la UCR, que también expresó «su negativa a percibir los aumentos», aunque aclaran que la paritaria sí es necesaria «para acompañar el esfuerzo de los trabajadores que permiten desarrollar las tareas en el Congreso».

«Estamos atravesando profundos cambios como país y los argentinos contribuyen con gran esfuerzo y sacrificio en estos momentos de transición. En tanto representantes de los ciudadanos, no podemos estar ajenos al contexto, ni permitirnos gestos que contradigan el principio de austeridad que pregonamos», apuntaron los radicales en el comunicado.

Otros legisladores, como Luis Juez, la cordobesa Alejandra Vigo y los tres santiagueños encabezados por Gerardo Zamora -que integran el interbloque del peronismo- también presentaron cartas de renuncia.

Como cada vez que hay aumentos de sueldo en el Senado, los cañones apuntan a la vicepresidenta Victoria Villarruel, a quien desde la propia Casa Rosada y la entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, le habían endilgado la responsabilidad por permitirlo el año pasado.

Esta semana Villarruel volvió a aclarar que ella no dispone el aumento para los senadores. «Como Vicepresidente NO soy senador y no decido cuánto cobran. Eso lo deciden ellos. Tampoco decido cuántos asesores tienen y qué sueldos les pagan. Solo puedo ofrecer que el aumento que cobran en las paritarias de los trabajadores lo donen a la Fundación del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, con la que firmamos un convenio. Y queda a criterio de cada senador donar o cobrar el aumento», sentenció.

En efecto, en una escandalosa sesión de 2024 los senadores votaron a mano alzada y sin debate una suba de sus dietas por más del doble de ese entonces lo que despertó la indignación generalizada. Desde ese entonces quedaron en la mira y cada aumento que perciben, por estar enganchados a la paritaria legislativa, sacan comunicados para aclarar que renuncian a ese aumento, aunque no se desenganchan de la paritaria.

Los gremios legislativos acordaron este miércoles una suba escalonada de: 2% retroactivo a diciembre de 2025; 2,5% de enero; 2,2% por febrero; 2% en marzo y un 1,7 % a partir de abril y 1,5 % en mayo. Se trata de una suba acumulada del 12,5 %.

La dieta de un senador equivale a 2.500 módulos, más 1000 módulos de gastos de representación y 500 módulos por desarraigo.

Hasta ahora el módulo tenía un valor de $2554,85 por lo cual los senadores (que no renunciaron a ningún incremento) venían percibiendo $ 10,2 millones en bruto que, tras los descuentos por aportes e impuesto a las ganancias, queda en $8,1 millones.

Pero los senadores que no aceptaron los incrementos de fines de mediados del año pasado quedaron con un sueldo menor que ronda los $ 9 millones en bruto.

La diferencia con la Cámara de Diputados donde los legisladores están desenganchados de los incrementos paritarios -algo que también desata críticas contra Martín Menem a quien acusan de fijar aumentos discrecionales- es cada vez más grande.

Un diputado nacional actualmente cobra $ 6.072.000 en bruto y le quedan $ 4.322.307 en mano.

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