El rugby y la tentación de los fondos de inversión

Ene 18, 2021

El grupo con sede en Luxemburgo ofrece a cambio 343 millones de euros (414 millones de dólares) a las Federaciones que forman parte del Seis Naciones (Inglaterra, Irlanda, Escocia, Gales, Francia, Italia). Además se incluye una reserva de 67,4 millones de euros (81,4 millones de dólares) en función de los resultados. La Federación Neozelandesa de Rugby, por su parte, busca también fondos. Según la prensa del país oceánico, en mayo se iniciaron negociaciones con el fondo de inversión estadounidense Silver Lake, ya presente en el capital del club de fútbol Manchester City. El New Zealand Herald publicó que la entidad californiana está interesada en adquirir el 15% de los derechos comerciales y de imagen de los All Blacks. La totalidad de esos derechos está estimada en 2.000 millones de dólares (1.650 millones de euros), según el periódico.

“Cuando se trata de una inversión en la que el fondo va a quedar como minoritario en el capital, el riesgo es más limitado”, analizó para la agencia AFP Didier Primault, economista del Centro de Derecho y de Economía del Deporte (CDES) de Limoges. Y añadió: “El riesgo es mayor cuando el accionariado privado va a tomar una parte que le permitirá en algún momento ser decisivo para un cierto número de decisiones”.

Con el apoyo de un fondo de inversión, ¿el equipo tres veces campeón mundial tendría que jugar más partidos al año? “Los que gestionan los All Blacks son lo bastante inteligentes como para no dejar que se incluyan cláusulas como esa en un contrato por el 15% de sus derechos”, estimó Primault. Pero “si los intereses económicos son demasiado fuertes, se va forzosamente hacia algo así”, precisó sobre un riesgo que tendría “efectos desastrosos” en las ligas nacionales.

Sobre el proyecto de acuerdo con CVC, el presidente de la Federación Francesa de Rugby (FFR), Bernard Laporte, aseguró que “las Federaciones conservarían paralelamente su poder exclusivo de reglamentación de la práctica deportiva y de organización de las competiciones”. En Francia, los partidos deberían seguir retransmitiéndose en abierto, pero en el Reino Unido pasarían a difusores de pago, tal como ocurrió con la reciente Copa de Otoño de Naciones, retransmitida por Amazon. “Será todavía más difícil resistir a la presión del pago si tienes un fondo (…) que adquiere una gran importancia en el dispositivo, es evidente”, subrayó Primault.

Lionel Maltese, profesor en gestión deportiva en la Universidad Aix-Marsella, planteó ante la agencia AFP sus dudas sobre la estrategia de estos fondos. “El margen de negociación sobre los derechos televisivos es débil. En el rugby, cuando tienes zonas de captación que no están cubiertas como Alemania, Estados Unidos o Asia, salvo Japón, es complicado”, explicó. Según el docente francés, el rugby llegará a “un efecto de umbral” en términos de derechos televisivos y serán elementos como las infraesructuras o la utilización de los datos de los hinchas lo que hagan “avanzar” ese deporte.

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